Había caminado 5 kilómetros hasta Costa Mango en la orilla del Paraná y pasó la noche a la intemperie con la sola compañía de sus perros Atenas y Simón que lo cubrieron del frío.


Efectivos de la Prefectura Naval y de la Policía de Misiones encontraron sano y salvo a un nene de 9 años con dificultades madurativas que había salido el miércoles de su casa y fue hallado este fin de semana en Costa Mango, junto a río Paraná. 

Bruno ya rescatado del río y protegido en brazos de una chica de Prefectura. /Prefectura Naval)

Bruno vive con su familia en el barrio Itaembé Guazú. Su padre contó que el chico solía salir a jugar con sus amigos e ir hasta un pequeño arroyo que no está muy lejos.

Hubo un intenso operativo con un helicóptero y un centenar de infantes que recorrieron zonas cubiertas de vegetación, sin hallar rastros del pequeño Bruno.

Junto a Bruno faltaban los dos perros de la familia, un labrador y un mestizo llamados Atenas y Simón; y que con el correr de las horas se convertirían en los verdaderos héroes de una historia que tuvo en vilo a toda una ciudad.

La Policía mantuvo el operativo hasta bien entrada la noche y lo retomó el jueves al amanecer pero con un radio de búsqueda mucho mayor.

Finalmente la Prefectura los halló en la mañana del jueves en el Kilómetro 1573 del río Paraná, zona conocida como Costa Mango. Descalzo, sentado sobre las piedras que forman parte de las defensas costeras del lago de Yacyretá, Bruno fue hallado con las mismas ropas con que había desaparecido.

Bruno y sus mascotas habían caminado hasta allí unos 5 klómetros. Los perros nunca lo abandonaron a tal punto que uno de ellos subió a la ambulancia con el menor recuperado y vigiló atentamente lasa maniobras de los paramédicos que lo atendieron.

El chico dijo que tenía hambre y enseguida los médicos le ofrecieron un vaso de leche y medialunas. Bruno estuvo a la intemperie con una temperatura que estuvo al borde del congelamiento. Es que fue la noche más fría del año y se estima que no sufrió un cuadro de hipotermia porque durmió entre Simón y Atenas.

La mamá del chico, Carla Boni, contó que ese día, pero en horas de la siesta, Bruno ya se habia perdido. Y después de un largo rato de buscarlo lo hallaron en el puente del arroyo Apepú. La mujer contó que siempre le gustaba ir a ese lugar con los perros “para tirar piedras y jugar”.

La madre, explicó que a los dos años a Bruno le detectaron leucemia “y tuvo que someterse a un tratamiento en Buenos Aires. Después, a la par de su evolución le quedó un retraso madurativo leve. Puede hablar, escuchar y comprender bien cuando se le habla. No sufre de autismo pero sí tiene episodios en que se pierde, se desorienta y camina sin dejar de jugar. Le gusta mucho vagar”, admitió. Y dijo que es la primera vez que su hijo estuvo perdido tanto tiempo.




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