Este domingo por la tarde, falleció Eduardo Aronna en la ciudad de Rosario. Hombre de gran corazón, padre de nueve hijos y muy querido por sus amigos. Por los años 80 vino a vivir a Pérez, para ocuparse de sacar adelante los trabajos más costosos: la administración de la Casa de retiros y convivencias El Casco (antiguo casco San Sebastián).

Eduardo y Estela (su mujer), fueron los primeros encargados en colaborar con la puesta en marcha de las distintas actividades que se desarrollaban en El Casco: trámites administrativos, contabilidad, mantenimiento del predio, atención de proveedores y un largo etcétera. Una ayuda inestimable para cuidar el orden y facilitar al ambiente de familia que, desde entonces como ahora, se respira en ese lugar.

Muchos de sus amigos de Pérez, también lamentan su partida, sin embargo, todos tienen una gran paz, porque Eduardo fue un hombre de fe, y supo contagiarla a los demás. Aprendió de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, que podía ofrecer a Dios su trabajo bien hecho, que era un medio para hacerse santo y contribuir a la santificación de los demás. Su familia y sus amigos están en paz, porque Eduardo seguramente llegó a la meta, como dice en las redes una de sus hijas: “a esa meta a la que todos queremos llegar”.