No se trata de coincidir sino de respetar.

Que el otro sienta, sea o crea diferente.

Que hable en otras lenguas, que se rodee de otra gente.

No se trata de coincidir sino de respetar.

Que no todos son iguales a vos y que lo que vos creés y sostenés no es una verdad universal.

Son las diferencias las que vuelven al mundo un lugar interesante.

Que de ser todas las personas iguales no habría posibilidades de cambiar, de crear o de avanzar.

Porque no habría contraposiciones de ideas y lo de cuestionarse sería imposible.

Se trata de tomar otra postura.

De dejar de atacar al que piensa diferente.

De intentar comprender que no todos van a compartir lo que tengas en la mente.

Lograr ver que son las diferencias las que te hacen fuerte.

Porque es lo de ser diferente lo que hace a cada ser humano único y sin igual.

Lo que hace que cada par de ojos pueda ver detalles y aspectos diferentes de una misma sociedad.

Se trata de respetar.

Porque solo así puede existir libertad.

Pensando libremente y dejando pensar.

Sintiendo libremente y dejando sentir.

Amando libremente y dejando amar.

Se trata de respetar.

Aprender a vivir y convivir con los demás.