Recuerdo que cuando era chico acompañaba a mi mamá a comprar flores.

Una vez le pregunté que por qué las compraba ella si se suponía que las flores deberían regalarse. Algo así fue su respuesta:

—Compro flores porque me gusta. Y si bien me encanta que me las regalen ¿por qué debería esperar a que lo hicieran cuando puedo comprarlas yo misma?

Voy a reformular la respuesta de mi madre: ¿por qué deberías esperar a que determinadas cosas que te gustan sucedan cuando podés hacerlas vos mismo?

Sea ir a comprar flores porque te hace feliz.

O sentarte a tomar un café en un bar en una tarde gris.

Sacarte de paseo.

Hacerte un regalo.

Decirte un cumplido.

Son todas cosas que muchas veces se espera que otros hagan.

Que estás desacostumbrado a hacerlas vos mismo.

Pero ¿por qué?

Si tenés toda la capacidad.

No deberías quedarte esperando a que te regalen flores si tener un florero en tu casa te hace feliz. Andá y compralas vos mismo.

Sentate en el café; no esperes a que te invite alguien para ir al cine; hacete el regalo; decite vos mismo el cumplido.

Sí, tal vez te hayan enseñado que son cosas que solo pueden valorarse cuando vienen de otros, pero no es así.

Son gestos de amor y momentos que bien podés brindarte vos mismo.

Buscá las flores, cariño.

No hay tiempo que perder en cuanto a lo que está a tu alcance y te hace sentir vivo.