Trabajos científicos, han demostrado que nuestros animales de compañía (básicamente el perro y el gato) identifican perfectamente nuestros estados de ánimo, así cuando estamos tristes ,o enfermos , por ejemplo, toman una actitud de ayuda y protección hacia nosotros, es por ello que los vemos quedarse a nuestro lado por largos ratos.

Este vínculo está basado en la confianza, como sucede entre los humanos, algo que no es tan fácil de conseguir, el que podemos perder rápidamente. Podríamos decir que ese vínculo es, entre otros, físico y emocional; el físico porque el animal nos ve a nosotros como proveedores de sus necesidades básicas tales como la comida y el agua; el emocional, es un poco más complicado y se da cuando compartimos experiencias y juegos; cuando les enseñamos nuevas cosas, cuando trabajamos la obediencia.

Un refuerzo muy necesario en este vínculo humano-animal son las caricias verdaderas, llamando así no a aquellas que le hacemos al animal cuando estamos mirando tv, o haciendo otra actividad, porque ellos lo perciben. Una correcta manera de hacerlo es llamarlo por su nombre y cuando se acerca acariciarlo conscientemente y disfrutar de esa única sensación. En la actualidad se ha demostrado que ellos liberan una hormona (oxitocina) llamada la hormona del amor, igual que en nosotros, que genera un vínculo similar al de un padre o una madre con sus hijos. El contacto visual también fortalece los vínculos afectivos con los animales, es decir este circuito neuronal con la liberación de esa hormona genera un vínculo afectivo similar al que podemos llegar a tener entre los humanos.

El perro es un ser social, la relación con su dueño es una de las cuestiones más importantes en su vida, es jerárquico, por lo que necesita un orden y una diciplina; es territorial, por más que no sea un animal de guardia, siempre defenderá el territorio donde vive, cuida a sus crías al igual que nosotros. Debo decir que el perro sabe que no somos parte de su jauría, pero nos incorpora, entendiendo que somos otra especie más evolucionada y con más recursos que ellos, despertando un especial afecto y admiración, más allá de lo que ha quedado demostrado científicamente sobre los beneficios que generan en nuestra salud física. En otra nota les ampliaré sobre esta realidad.

Para finalizar quería recordarles que con los perros, tenemos una relación de más de 15.000 años en donde nos conocimos y aprendimos uno del otro, quizás sea una oportuna conclusión decir que este vínculo tan especial humano -animal de compañía sea nuestra búsqueda de aquel amor incondicional, puro e ilimitado que soñamos alguna vez.

Hasta pronto.-

DR. RICARDO N.GONZALEZ

Medico Veterinario

MP 0343