A quienes les tocó comenzar una carrera universitaria este año se les presentó el desafío de la cursada virtual. Cada alumno debió adaptarse al nuevo contexto y crear nuevas rutinas que permitan la convivencia del aula en el hogar.


Comenzar una carrera universitaria siempre implica nervios, adrenalina e incertidumbre porque nos enfrentamos a un mundo desconocido, con sus propias reglas, con docentes y compañeros nuevos. A quienes les tocó ser alumnos ingresantes este año además de estas sensaciones propias de “los primeros días en la universidad”, se le sumó la pandemia.

La cuarentena se instaló en Argentina cuando el ciclo lectivo recién había comenzado. No hubo mucho tiempo de conocer a los compañeros, compartir mates en los pasillos, asistir a clases en las aulas de la facultad ni tampoco de recorrer el edificio para amigarse con los diferentes espacios que conforman una casa de estudios superiores.

De un día para el otro, los ingresantes debieron pasar de lo desconocido a lo más desconocido aún: la carrera que eligieron en la virtualidad. “Cuando comenzó la cuarentena los profesores se tomaron una semana para poder organizarse y decidir cómo iban a dictar clases. Casi todas las asignaturas decidieron dar clases de consulta y algunas también daban clases de teoría y/o problemas, además también debíamos hacer trabajos prácticos. Por último tuvimos todos los parciales de forma virtual con distintas modalidades dependiendo la asignatura”, cuenta Constanza de 18 años y estudiante de Ingeniería Ambiental en la UNL.

Las plataformas virtuales permitieron mantener el vínculo con docentes y compañeros.

Las Universidades debieron rearmar sus calendarios académicos y sus planificaciones de cátedra para adaptarlas al nuevo escenario y no interrumpir el vínculo enseñanza-aprendizaje. En nuestra provincia, en particular, la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) lograron que casi la totalidad de sus carreras finalicen el primer cuatrimestre de manera exitosa. Además, se impulsaron programas de apoyo para que aquellos estudiantes sin acceso a conexión puedan rendir sus axámenes y asistir a las clases virtuales.

Las experiencias respecto al cursado virtual son diversas ya que cada alumno lo transitó de distintas maneras, “personalmente creo que el cursado virtual tiene sus ventajas y sus desventajas. Algunas de las ventajas es que te permite organizar tus propios tiempos y también tener más tiempo para estudiar, por el otro lado las desventajas son que es más fácil distraerse y no hacer nada, y también es más complicado entender algunos temas de forma virtual”, reconoce Constanza quien cuenta además que siempre le despertó mucho interés todo lo tiene que “con el medioambiente y la naturaleza”. “Lo que me motivo a elegir la carrera fueron las posibles salidas laborales y el campo de acción me pareció muy interesante”, expresa la joven paranaense.

Los compañeros y las rutinas

No solo las clases con los docentes se mudaron a la virtualidad sino también los grupos de estudio, las reuniones para trabajos prácticos, las clases de consulta hasta charlas y seminarios. Plataformas como Zoom, Google Meet y Webex permitieron que los encuentros sigan siendo posibles a pesar del aislamiento. “El vínculo con los compañeros es constante ya sea por Whatsapp o por Zoom haciendo consultas sobre algún tema dado o pidiendo ayuda por suerte pudimos asistir a ese curso antes de comenzar las clases así que pudimos conocernos antes de la cuarentena, con los docentes el vínculo suele ser por el foro de consultas o por email”, narra Constanza.

En relación a la rutina, la joven ingresante nos cuenta: “Trate desde el principio de encontrar una rutina que fuera cómoda para mí y en la que pudiera estudiar, y también agregar en esa rutina un día en el que no hago nada relacionado a la facultad y descanso. El desafío que se me presento fue el de poder estudiar teniendo a toda mi familia en casa ya que suelen ser muy ruidosos”. 

Una de las clases virtuales de Constanza




Comentarios