Si bien el municipio entrega una parte, desde los comedores señalan que la situación es compleja.


El presidente de la comisión vecinal del barrio Tuichá, de Oberá, Cristian Narciso, señaló que la cuarentena afectó a las familias más vulnerables y a muchos changarines o trabajadores eventuales que por efecto del asilamiento, ya no consiguieron trabajo o directamente no pudieron salir a buscarlo y con ello, el sustento diario de sus familias, cayó. “Se trata de ayudar, incluso con la mercadería que nos facilita eventualmente la Municipalidad, pero se hace difícil”, mencionó.

“Lo que más nos preocupa es la alimentación de la gente, niños y adultos mayores sobretodo. Hay un mínimo de 200 familias, en general albañiles, cortadores de pasto, tareferos, madres solteras, como comisión no podemos hacer mucho, incluso la Municipalidad nos daba más mercadería pero ahora también se ven limitados. No hay comedor, sí un merendero que trabaja a medias con lo que le dan, pero no llega a abarcar todos los chicos que hay, los que al no ir a la escuela tampoco comen muchas veces, porque antes recibían allí al menos un plato”, indicó en declaraciones publicadas por Meridiano 55.

En los últimos años sin embargo, avanzaron con el agua potable, de dos canillas públicas que recibían agua a través de mangueras que traspasaban calles con lo que eso significa, pudieron trabajar entre todos y conectarse a la red que se extendió hasta allí.

“Aquí la gente se cuida, es bueno, si bien tuvimos muchos casos de dengue, la gente limpia, pero a través del arroyo que tenemos aquí llega basura de otros lugares , la Municipalidad vino a fumigar pero no es la solución, ya que la basura llega de otros lugares con el agua cuando llueve sobre todo”.




Comentarios