Julieta y Luján Duarte son hermanas y en el contexto de pandemia decidieron emprender para poder salir adelante. Juntas crearon unos envoltorios sustentables y amigables con el ambiente que se utilizan para conservar alimentos. Si bien es algo que se comercializa en Argentina, en la provincia aún es bastante novedoso.
Julieta vivió tres años en Australia y Luján en Buenos Aires, pero por distintos motivos regresaron a Mendoza. Al ver que la situación económica era compleja y en el afán de emprender, las hermanas Duarte le dieron vida a “Manso Paño”, el emprendimiento con el que buscan colaborar con el medioambiente.

“Me había traído unos envoltorios ecológicos de Australia, que en inglés se llaman bee kraps, se los mostré a mi familia y les llamó la atención. En esto de querer hacer algo, y sabiendo que encontrar laburo iba a estar difícil por el contexto, le dije a mi hermana ‘hagamos algo’. Habíamos hablado de hacer algo que tuviera que ver con lo natural y nos inspiramos en los envoltorios”, contó Julieta a Vía Mendoza.
Fue así que las hermanas empezaron a investigar y decidieron comprar los materiales para poner manos a la obra. “De a poco fuimos descubriendo nuestro propio método. No fue de la noche a la mañana, sino que nos llevó su tiempo, y a fines de enero lanzamos el producto con nuestros conocidos y allegados”, explicó la emprendedora.
Los paños son artesanales, ya que las chicas los producen en su casa. Y se destacan por ser reutilizables e ideales para conservar alimentos dentro y fuera de la heladera, por lo que pueden usarse como un reemplazo del film.
Si bien es un producto novedoso y con muchos beneficios, es también una desventaja que no sea muy conocido y por lo tanto no está instalado en el mercado. “Hay otros emprendimientos que los hacen, claramente no tiene mucha visibilidad y no todos lo consumen. Y para ello es importante instalar conciencia ecológica y eso lleva tiempo”, expresó Julieta.

Un producto amigable con el medioambiente
Los envoltorios ecológicos reutilizables son fabricados con 100% algodón y tintes naturales. Son sellados con calor, cera de abeja, resina de pino y aceite de jojoba, que le da flexibilidad a la tela y al mismo tiempo le otorga propiedades antibacterianas, antimicrobianas y antisépticas.
Pueden estar en contacto directo con la comida y se utilizan para cubrir tuppers, frascos, envolver snacks o frutas, entre otros. Sin embargo, no recomiendan que entren en contacto con huevos, carnes ni quesos blandos.

Para usarlos, deben acercar los paños a una fuente de calor o exponerlos un minuto al sol, para ablandar el material y facilitar la adhesión a la superficie.
Una vez usados, se lavan con agua fría o con un paño mojado, se dejan secar y pueden guardarse en un ambiente fresco. Su vida útil es de seis a ocho meses, según el uso y cuidado, y luego pueden compostarse. En Instagram los pueden encontrar como @mansopaño.
Emprender en familia
Hay muchos que recomiendan no mezclar los negocios con la familia, pero Julieta y Luján piensan todo lo contrario. El amor y la confianza que se tienen la una a la otra fue el secreto principal para poder sacar adelante su emprendimiento.
“Emprender con mi hermana es muy lindo. Nos conocemos bastante y en cosas que van más allá de lo familiar. Y la convivencia nos llevó a eso. Nos complementamos muy bien porque ella es muy buena gestionando y es muy creativa, se le ocurren cosas todo el tiempo. Y yo soy más de la comunicación, y nos dividimos muy bien las tareas”, reveló Duarte.
Las dos se dedican a confeccionar los paños y optaron por poner días fijos y horarios para dedicarle tiempo a los envoltorios. “Un emprendimiento no tiene que ser algo que pongas en segundo plano. Si lo vas a hacer, tenés que hacer como si fuera tu fuente de trabajo. Al comienzo no te va a dar de comer, pero lo reconfortante es el después y disfrutar el proceso”, dijo Julieta sobre la responsabilidad de tener tu propio negocio.
