No es noticia que uno de los más afectados por el calentamiento global y los malos hábitos de los humanos son los animales. No tienen manera de defenderse frente a las situaciones que pasan a su alrededor, como perdida de hábitats o malos tratos. No obstante, hay personas que se levantan en pos de pelear por sus derechos.

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Uno de ellos es Leandro Fruitos, un joven mendocino que decidió dedicar una gran parte de su vida a cuidar a los animales y naturaleza de Mendoza. Comenzó en el 2008 sin tener mucha idea y hoy sigue firme, en proyectos internacionales que realmente hacen una diferencia.

Leandro actualmente trabaja en la Fundación Suiza de Franz Weber, una protectora de animales y biodiversidad, y en el Honorable Concejo Deliberante de Godoy Cruz como gestor de políticas públicas. Además está en el último año de la Licenciatura de Ciencias Políticas y Administración y está por recibirse como Técnico de Políticas Públicas.

La necesidad de un trabajo en territorio

Por allá en el 2008 estaba muy de moda el activismo virtual a modo Greenpeace, y Leandro estaba muy interesado en ayudar. Todo empezó cuando comenzó a sumergirse en la protección de animales y el veganismo, queriendo buscar maneras de ayudar a estos individuos vulnerables frente a la mano humana.

Necesitaba de alguna manera canalizar ese deseo de ayudar a los animales y la naturaleza en algo más territorial, algo palpable”, expresó Leandro a Vía Mendoza. Fue allí donde comenzó a interiorizarse en las organizaciones locales, hasta finalmente toparse con la Red Animalística Mendoza, grupo al que se unió en el 2008.

Entre sus logros se encuentra la derivación de los 10 osos pardos a un santuario de Estados Unidos.

Fue un cambio en mi vida porque desde ese momento nunca más paré”, comentó el joven. Dos años más tarde fundó su propia fundación junto a otros compañeros - Defensa Vegana - y tres años después de eso se vinculó con Franz Weber, trabajando en proyectos de índole internacional. Actualmente no se ha detenido.

El joven detalló un dato de su vida que lo ayudó a formarse en el activista que hoy es: es la cuarta generación bomberil de su familia, participando en el cuartel de Bomberos de Luján. Desde ese lugar aprendió valores de ayudar a otro de manera voluntariosa y por el interés común.

“Eso ha sido clave en mi vida, la formación bomberil me ha permitido seguir trabajando en el ámbito público y dedicarme a lleno al trabajo por la sociedad”, aseguró el activista.

Pasar de la agitación a la construcción

Leandro confesó que al principio no sabía muy bien como realizar su activismo. Contó que al principio estuvo en la puerta del antiguo zoológico, con pancartas pidiendo el cierre de la institución. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta que hay que tener la capacidad de pasar de la protesta a construir algo sobre lo que nos estamos quejando.

Leandro junto parte del equipo con que trabaja para lograr estas derivaciones. Está agradecido con "la gente valiosa que se van sumando al camino".

Hay una frase que todos los días me la acuerdo que es pasar de la agitación a la construcción”, expresó Leandro mientras explicaba la importancia de hacer activismo junto a la propuesta.

El joven cuenta que afortunadamente ha logrado llegar a la instancia de la construcción, en dos hitos de su carrera que lo llenan de orgullo. Por una parte fue uno de los gestores que dio fin a la tracción animal en Godoy Cruz mediante un programa de sustitución animal, un proyecto que ya se llevó a cabo y fue modelo para toda la Argentina y Latinoamérica.

Por otro lado fue uno de los integrantes en la transformación institucional del Zoológico de Mendoza, que hoy es el Ecoparque. Actualmente está trabajando en los programas de adopción responsable de los animales del lugar y la derivación de otros, siendo lo más novedoso el traslado de las dos elefantas, Pocha y Guillermina, a Brasil.

Además siempre en lo diario encontrando y rescatando a algún animal e intentando mejorarle la vida a los animales que me voy cruzando en el camino”, concluyó Leandro.

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Elefantas Pocha y Guillermina, el traslado más novedoso en la que trabajó Leandro. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes