Dissay Calzadilla es oriunda de la ciudad de Bolívar, situada en el estado que lleva el mismo nombre dentro la República de Venezuela. Aunque tiene 39 años y cumplirá 40 en noviembre (dato que confiesa entre risas luego de haberse resistido a decir su edad), se siente como de 25; como ella misma resume sin dejar de reír. "La edad es solo un número", agrega; y deja en claro que es el optimismo lo que marca su historia, y también su día a día.

Quizás por esto no sorprende entonces que Dissay haya decidido emprender su propio proyecto, su pequeña y mediana empresa para salir adelante -una vez más-; y que lo haya hecho en plena pandemia de coronavirus, una época en que las noticias suelen ser malas, pesimistas y desesperanzadoras. Pero con la óptica del "vaso (de helado) medio lleno" como estandarte; Dissay inició a fines de agosto su fábrica de helados artesanales.

"Elaboro los helados en mi casa, de la Sexta Sección. Comencé a finales de agosto con el emprendimiento; y al principio casi que salía a rogar para que me compren", rememora sin dejar de reír. Y desde ese momento comenzó a hacer su propio camino. "Me metí en grupos de Facebook de toda la provincia, de todos los barrios; y empecé a vender por unidad. Un día me consultaron por una compra cantidad; y empecé a hacerlo de forma más grande. Ahora estoy elaborando entre 300 y 400 paletas diarias. Y yo hago todo, desde las compras, hasta la elaboración y el empaquetado; es todo artesanal, y todo lo hago yo sola", resume con orgullo.

Dissay Calzadilla (39) llegó en octubre del año pasado a Mendoza. Luego de irse de Venezuela, estuvo un año en Perú, pero en Argentina encontró "su lugar".

"Me he dado cuenta de que los mendocinos son muy conscientes de que la salud es algo muy valioso. Entonces, quería brindar un producto sin conservantes, ni aditivos, ni colorantes. Yo me encargo de comprar todo natural. Y cuando comparas este producto con algo industrial, es distinto", agrega sobre sus creaciones que llevan su nombre: Dissay Gelato.

Levantarse y empezar de nuevo...

En 2018, Dissay tomó la decisión que ya han tomado millones de venezolanos durante los últimos años: abandonar su tierra natal. "No me estaba yendo mal. Yo trabajaba en dos empresas de construcción, que hacían casas con convenios con el Gobierno. Pero hubo algunos problemas y nuca recibimos los últimos pagos. Eso, sumado a charlas con gente que me impulsaba a intentar mi vida en otro lado, me llevó a tomar la decisión de irme de Venezuela. Entonces monté un restaurante allá, y con eso pude preparar todo para viajar", cuenta la enérgica emprendedora.

Dissay Gelato es el nombre de su emprendimiento. Ella misma compra los componentes, hace los helados y los vende por las redes y WhatsApp.

Sin embargo, entre Venezuela y Argentina hubo una escala intermedia; un "mientras tanto" que le tomó poco más de un año y que la llevó a Perú. "En Perú me pasaron muchas cosas. Conseguir empleo allá no es fácil, la verdad; y menos para mujeres de más de 30 años. Y aunque no pude trabajar de lo mío (NdA: es técnica superior mecánica), conseguí otros empleos.

Dissay

En octubre de 2019 llegó a Argentina, directamente a Mendoza donde su hermana ya llevaba un año viviendo. Fue ella quien la convenció de dejar Perú y mover su vida más al sur. "Perú no fue el lugar indicado, ¡pero lo fue Mendoza!", cuenta con su característica buena onda.

Y otra vez más

A dos semanas de haberse instalado en Mendoza, Dissay consiguió trabajo; no uno, sino dos. "De lunes a viernes cuidaba niños, y los domingos trabajaba en una fábrica de pastas. Luego conseguí trabajo en una tienda de ropa deportiva de calle Buenos Aires (en el centro mendocino). Lo cierto es que venía todo bien, pero llegó la pandemia y me quedé sin trabajo", sigue en el repaso de su vertiginoso último año.

Antes de comenzar con los helados artesanales, preparaba pollo frito con su hermana (también en Mendoza).

Confinada en su casa, la venezolana no dejó de darle vueltas a su situación particular. Ya había estado en ese sitio emocional varias veces. Y sabía cómo salir adelante. "Primero, conseguí trabajo preparando sushi. Y me di cuenta de que me encanta trabajar y emprender. Me hizo un click en la cabeza y decidí que tenía que empezar a hacer mi propio camino", agrega la mujer.

Siempre inquieta, nunca quieta; las expectativas giraron en ese momento a un emprendimiento de pollo frito, codo a codo con su hermana y sin intenciones de abandonar Mendoza. "El proyecto no era malo, al contrario. Pero yo no me sentía realizada, sentía que me faltaba algo. Era como que tenía la idea en la cabeza ya", recuerda Dissay, quien agrega que el emprendimiento de pollo lo encararon hace tres meses.

¿La vencida?

Antes de emigrar de Venezuela, Dissay Calzadilla ya había incursionado en la elaboración de helados. Los había hecho en su casa de Bolívar, y los repartía ella misma haciéndose cargo del delivery también.

Dissay

"Lo hablé seriamente con mi hermana y le dije que se quede ella con ese primer emprendimiento. Yo decidí empezar de cero con los helados, y mucha gente me ayudó al momento de comprar los primeros insumos. Comencé con pocos helados, de vasito. Después fui cambiando la presentación y ahora las hago en molde, en paleta. ¡Y todos con una presentación distinta!, cierra.

Dissay Calzadilla.

El próximo paso en el itinerario de la emprendedora venezolana es gestionar los permisos correspondientes para poder lograr una mejor promoción y difusión de sus productos. Por ahora, es el WhatsApp (2616846511) y las redes sociales Facebook e Instagram -en ambas figura como Dissay Gelato- las que le facilitan la llegada al público.