Vende dos millones de alfajores por día y está a punto de estrenar una planta de elaboración que le dará trabajo a 100 personas.


En momentos en los que la economía aprieta, las empresas cierran, hay despidos y el consumo disminuye, entre otras características de la crisis económica, llama la atención para bien que una Pyme no pare de crecer. Hay una empresa familiar mendocina que no da abasto con las ventas. Se trata de la fábrica de alfajores Guaymallén

​Hugo Basilotta, uno de los propietarios de alfajores Guaymallén explicó cuál es el secreto del éxito: tener un precio accesible y trabajar duro. La empresa vende unos dos millones de alfajores por día y está a punto de estrenar una planta de elaboración, lo que le dará trabajo a 100 personas más. 

Mi política es mucho volumen y baja rentabilidad. Logramos una fórmula de precio y calidad que nos permite vender cada alfajor a $9 al público. Siempre aumentamos menos de lo que tenemos que aumentar. Hoy un alfajor es el desayuno, el almuerzo y la cena de muchos”, le dijo a BAE Negocios.

“Respeto dela política de precios de todos, pero yo le compro a los mismos proveedores a los que les compra el resto de las marcas que venden a $50 y $60 cada alfajor. La diferencia es nuestra rentabilidad, que ronda entre el 5 o 7%. Cada uno maneja su empresa como quiere”, sostuvo Basilotta.

La empresa no alcanza a cubrir la demanda que tiene, por eso están a punto de concretar una expansión. “Estamos terminando de hacer una planta nueva en la localidad de Carlos Spegazzini, compramos 50.000 metros cuadrados en el polo industrial y ya construimos un galpón de 5.000 metros cuadrados. Están llegando las máquinas del exterior. Todo con fondos genuinos, no nos gustan los créditos”, explicó. 

​Hugo Basilotta está a cargo del negocio desde hace 45 años. Lo fundó su suegro y trabajan en él su esposa, Cristina Fernández, que es la presidenta, sus cuatro hijos y hasta un nieto. 





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