En la fecha donde se conmemora su natalicio, su madre, familiares, amigos y camaradas recuerdan al primer héroe caído en combate.


Un 28 de mayo de 1947, nacía Pedro Edgardo Giachino, en la provincia de Mendoza. Allí realizó sus estudios primarios en la Escuela Manuel Laínez y en el Colegio Agustín Álvarez hizo el secundario. Vivió con su familia en Mendoza, hasta el año 1964 cuando ingresó a la Armada Argentina el 3 de febrero. Luego de sus años como cadete naval y luego de hacer el viaje en la Fragata A.R.A “Libertad”, Giachino egresó como guardiamarina de Infantería de Marina.

Delicia Rearte de Giachino, madre del Heroico Capitán. Hoy, con sus 93 años, vive en Mendoza.

Como oficial de marina, solicitó el curso para capacitarse como Comando Anfibio. En ese momento, el curso se realizaba en la ciudad de Mar del Plata, ciudad donde conoció a Cristina Naury, con quien se casó y tuvieron 2 hijas, Karen y Vanesa.

El curso de Comando Anfibio forja a los Infantes de Marina y los lleva a ser grandes soldados de Operaciones Especiales.

A cada curso y capacitación se va formando el espíritu intrépido que caracteriza a los Comandos.

Según relatos de Cristina Naury a un medio de Bahía Blanca, antes de partir a la misión, Pedro se despidió de su familia. Besó a sus hijas más de lo normal e hizo unas muescas para llevarse el recuerdo de sus sonrisas. Luego partió en un vehículo que lo había ido a buscar a su casa y muñido del equipo de campaña se alejaba de su hogar con rumbo al muelle en la Base Naval Puerto Belgrano para embarcarse en el Destructor A.R.A “Santísima Trinidad”.

Destructor A.R.A Santisima Trinidad. Buque que trasladó a las Fuerzas especiales que desembarcó el 1 de abril.

El 31 de diciembre de 1981, fue ascendido a Capitán de Corbeta. Durante el despliegue a Malvinas, fue asignado como Jefe de Patrulla de Comandos Anfibios y el 1° de abril de 1982, desembarcó con la misión de tomar la casa del gobernador, lograr que se rinda y establecer la Soberanía Argentina en las islas.

En la patrulla que comandaba había Comandos Anfibios y Buzos Tácticos de la Armada Argentina, estos últimos tienen el lema de su agrupación que, en su extensión expresa “Señor, sólo dos cosas te pido, la victoria y el regreso, pero si sólo una has de concederme, ¡que sea la victoria!“. Así desembarcaron en botes esa noche de abril, con el valor y el coraje corriendo por sus venas como ríos bravos.

EL suboficial Basualdo desaloja a grupo de Royal Marines de la Casa del Gobernador. Giachino estaba siendo atendido por sus heridas.

Así fue que lograron cumplir el objetivo, pero Giachino yacía en el piso luego de ser alcanzado por el fuego enemigo. Relatos del corresponsal e historiador Nicolás Kasansew, al momento de recibir el impacto que perforó su pierna, dijo que gritó “Me dieron Cristina” y tomando una granada de su correaje, resistió hasta que Rex Hunt rindió su poder de gobernador en las Islas. Tanto él como el Teniente García Quiroga y el Cabo Urbina, fueron alcanzados por el tiro de la ametralladora inglesa que impedía el ingreso de nuestras tropas a la casa donde estaba Hunt y una compañía de Royal Marines. Giachino fue llevado al hospital y ese 2 de abril, falleció en suelo malvinense. Los soldados a su mando lamentaron su deceso.

Una vez que Giachino logró la rendición del Gobernador, el resto de los comandos ubicó a los Royal Marines en el patio de la casa.

Cristina se había anoticiado de la recuperación de las islas. Luego de haber dejado a sus hijas en la escuela, fue a comprar cintas celeste y blancas para decorar y festejar. Cuando llegó a su casa vio que, estaba llena de vecinos y cuando quiso encender el televisor para seguir viendo, no la dejaron. Un auto oscuro y extraño llegó a la casa, era el jefe de base. Hablaron y cuando le dijeron que habían tenido una baja, Cristina se desmayó y cuando recuperó la conciencia, estaba internada en el hospital.

El recuerdo del Capitán Pedro Edgardo Giachino vivirá por siempre en el recuerdo de sus allegados y sus camaradas.

Hoy, en la fecha de la conmemoración del natalicio del Capitán de Fragata (post mortem) Pedro Edgardo Giachino, su madre, familiares, amigos y camaradas, lo recuerdan de la mejor manera. Como un líder diferente, sin problemas para encarar las situaciones adversas, como un gran cristiano, lleno de voluntad, una gran persona, de actitud y aptitud de mando inapelable. Por su acción en la guerra recibió la máxima condecoración, “La Nación Argentina, al Heroico Valor en Combate”.




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