El acto se realizó en el Centro Cultural de la Ciencia ubicado en el Polo Científico Tecnológico y colmaron el auditorio los integrantes de organismos de DDHH y familiares de ex combatientes identificados


El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) celebró hoy sus 35 años de existencia, rodeado de organismos de derechos humanos y familiares de víctimas que colmaron el Centro Cultural de la Ciencia, en Palermo.

“Lo que logramos en estos 35 años es fruto de la movilización y perseverancia de la sociedad civil. Los gobiernos a veces nos acompañaron, otras veces no pero la sociedad civil argentina siempre se mantuvo firme”, señaló el fundador y actual director del EAAF, Luis Fondebrider, al hablar ante los asistentes que llenaron el auditorio del centro, ubicado en el Polo Científico Tecnológico.

Los primeros integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense

Y en ese sentido, agregó: “Nuestro trabajo se fue ampliando. Ya no solo son militantes. Ahora son migrantes, mujeres y ciudadanos que estaban en el lugar y momento equivocado”.

Fundador y actual director del EAAF, Luis Fondebrider

Lo escuchaban en ese ámbito la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carrlotto, y el ex combatiente e impulsor de las identificaciones en Malvinas, Julio Aro, entre otros.

Julio Aro, ex combatiente e impulsor de las identificaciones en Malvinas

Un país que no tiene ciencia no es un país”, sostuvo Fondebrider para agradecer a los anfitriones del Conicet. Rememoró “cuando éramos cinco o seis jóvenes en un bar, con mucho entusiasmo, rebeldía y ganas de hacer cosas”, y los 35 años transcurridos hasta “ser hoy setenta antropólogos, arqueólogos, biólogos, médicos genetistas, arquitectos, bioinformáticos, físicos y geólogos que trabajan en Buenos Aires, Córdoba, Nueva York y México”. “Aprendimos que lo que pasó en Argentina pasó con diferentes características pero el mismo dolor en diferentes países”, dijo tras enumerar algunos.

Marcó como hitos en la historia del EAAF la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas en 2007, que “demostró que las alianzas Estados-sociedad civil son posibles y miles de personas se acercaron a dar muestras”, y el trabajo de identificación de soldados enterrados como NN en Malvinas. Valoró “el proceso colectivo” detrás del trabajo del EAAF, que incluye a “personas anónimas en todo el mundo”, y la importancia de que “sirva para juzgar, aportando elementos científicos, a los responsables de tanta muerte y violencia”.

También estuvieron varias Madres de Plaza de Mayo, familiares de víctimas de desaparecidos y de soldados caídos en Malvinas que fueron identificados gracias al trabajo del EAAF.

Durante el acto, Mercedes Doretti, una de las miembros fundadoras del equipo, expuso sobre el Proyecto Frontera que están realizando en el límite entre México y Estados Unidos para localizar restos de migrantes desaparecidos y que ya lleva 198 identificaciones positivas.

Mercedes Doretti, miembro fundadora del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en el acto de celebración de los 35 años de la organización este jueves, en Buenos Aires

Por su parte, Gabriel Ciancio, cuyo hermano y cuñado fueron desaparecidos por la dictadura e identificados en 2007 y 2012, agradeció la labor del equipo y dijo que “el proceso implicó largos años de búsqueda para la familia”.

“Nunca pensé que una gota de sangre podría contener tantas emociones“, expresó Ciancio, muy emocionado, durante la ceremonia.

El equipo se conformó tras la dictadura militar para recuperar restos de las víctimas del terrorismo de Estado.

Con el correr de los años el equipo amplió su campo de acción y, en ese marco, recientemente fue actor clave en la identificación de restos de soldados argentinos muertos en la guerra de Malvinas, que habían sido enterrados sin identificar en el cementerio de Darwin.

El acto concluyó con un emotivo reconocimiento a las Abuelas de Plaza de Mayo. Estela de Carlotto expresó: “La tarea del equipo no la olvidaré jamas, me marcó la vida”. De esta forma recordó como el organismo identificó los restos de su hija Laura, en 1985, y le confirmó que era abuela.




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