Los vecinos siguen denunciando problemas dermatológicos y respiratorios a causa de los niveles de contaminación por los residuos que desde hace décadas se vienen acumulando en el predio.


Pasan los años y los vecinos de Grand Bourg, Tortuguitas y Tierras Altas siguen denunciando las consecuencias de un basural ilegal a cielo abierto en el campo “La Juanita”. En cada elección municipal las promesas de rigor estuvieron presentes –aseguran- pero no hubo soluciones. Piensan en ello todos los días porque se despiertan y se van a dormir con el aire y el agua contaminados. “Estamos expuestos a niveles muy altos de contaminación”, afirman.

El campo tiene más de 100 hectáreas, donde conviven juegos para niños, que están llenos durante los fines de semana; dos arcos de fútbol, que se convierten en cancha a pesar de la pandemia; y montañas de residuos que van quemando. Allí también vive Lilian Placé, que defiende las tierras que eran de su madre, “La Juanita”, la mujer que le dio nombre al lugar y vivió allí hasta no hace muchos años.

“El basural está en el medio del campo, pero se va extendiendo, ya debe ocupar el 80 por ciento del predio”, cuenta Jonathan, que vive en el cruce de El Callao y Canadá, justo enfrente. Desde su casa ve cómo llegan los camiones – “algunos de la Municipalidad y otros particulares” – y descargan residuos de “todo tipo”, hasta se ha denunciando la descarga de baños químicos (tal como señala un vecino en un video subido a Facebook). Asegura que son, por lo menos, entre 20 y 30 camiones todos los días. “El basural ya debe tener 30 metros de profundidad – calcula – van haciendo un hueco, tiran la basura y la van quemando, a veces son las 3 de la mañana y no podes respirar por el humo”.

Para Ana, una joven de 22 años que nació en el barrio, la peor consecuencia “son los problemas respiratorios y dermatológicos” que padecen la mayoría de los vecinos y que ella sufre en carne propia. “Recorrí dermatólogos y alergistas hasta que descubrieron que los forúnculos que me salían, tuve más de 200, eran por los altos niveles de contaminación que hay en mi barrio, producto del basural. Hablando con vecinos descubrí que tenían los mismos problemas”.

Además, como tienen agua de pozo, saben que la contaminación ya llegó a las napas. “Aunque tengas filtro en el tanque, el agua no se puede tomar, tiene un gusto horrible, el que tiene la posibilidad compra agua mineral”, explica Jonathan.

La invasión de ratas, y el peligro del hantavirus, es otra de las preocupaciones que, como el olor, llegan a varias cuadras a la redonda, lo que ha alentado a vecinos de distintos puntos del partido a realizar denuncias a través de canales de televisión en los últimos años.

“A veces son las 3 de la mañana y no podes respirar por el humo”, dice Jonathan (Facebook)

Promesas

Las promesas de cierre del basural van siempre acompañadas de otras, como el acceso a los servicios de gas y agua para todos los habitantes de Malvinas. “La infraestructura en la zona es muy pobre, somos muy pocos los que tenemos gas natural y no hay agua potable”, explica Ana. Recuerda que tenía 7 años cuando escuchó hablar por primera vez del basural. A esa edad no imaginó que un día el aire de su barrio se volvería irrespirable: “Hay horarios en los que no se puede salir por el olor. En general, hay feo olor y cuando queman es imposible respirar”.

A lo largo de los años, los vecinos se reunieron en asambleas, organizaron grupos en redes sociales, juntaron firmas y hasta cortaron las calles para impedir el ingreso de los camiones al predio. También hablaron con funcionarios pidiendo el cierre del basural, el saneamiento del campo, la utilización del predio para uso popular y el acceso a agua potable de todos los barrios afectados.

“Es feo, pero la gente se acostumbró y además se cansó de pedir alguna solución, porque todos prometen hacer algo pero, cuando tienen la posibilidad, no hacen nada. Están los videos de Nardini cuando estaba en campaña, donde dice que va a cerrar el basural. Después se olvidó”, reflexiona Jonathan.

Un negocio

La campaña de Nardini “estuvo centrada en el campo de La Juanita”, asegura Ana. “Prometió que cuando fuera intendente el basural iba a desaparecer, que se iba a tratar el suelo. Asumió y al mes ya teníamos los camiones de vuelta”.

En redes sociales, muchos vecinos aseguran que el basural “beneficia por doble al Municipio”. Por un lado, “ahorrándose millones de pesos en el tratado de la basura en el CEAMSE y, por el otro, la rentabilidades que le genera que otros municipios y sectores privados desechen sus residuos en este predio”, sostienen en el facebook “NO al basural en el campo La Juanita”. Además, dicen que Lilian forma parte del negocio. “Los camiones pasan por delante de su casa, ella los deja pasar”, resumen.

Jonathan cuenta que “por épocas se ven pasar camiones de otros municipios, como Pilar y Escobar, que descargan en el campo”. También camiones que son privados, de cadenas de supermercados o fábricas que tiran alimentos vencidos. “Ves a los chicos que salen de ahí con caramelos y chupetines”. Así como la mayoría de los vecinos reclama el cierre del basural, hay otros que lamentablemente se han acostumbrado a vivir de los residuos. “Cada vez más gente vive del basural. En una asamblea, lo dijeron: nosotros vivimos de lo que sacamos de ahí adentro”, recuerda Jonathan.

Según los vecinos, en campaña todos prometen hacer algo pero no hay soluciones (Facebook)

En un posteo de Facebook, los vecinos afirman: “Desde la asamblea vecinal ya hemos denunciado esta situación frente a las autoridades del municipio pertinentes sin ningún tipo de solución a esta problemática a sabiendas que el municipio está involucrado”. Y agregan: “Esta situación se remonta a los tiempos de Cariglino quién fue el precursor de este negocio millonario para el municipio y a la vez tan nocivo para los vecinos”, sentencian.

El campo

“El campo lo compraron mi abuelo y mi abuela en el año 49. Nací en este campo, mis tres hijos nacieron acá”, asegura Lilian mientras llega a su casa, en el medio del campo. Aceptó hablar con Vía Malvinas Argentinas para contar su historia aunque reconoce que tiene miedo y dice que vive amenazada. “El campo está en litigio, pero a mí no me van a sacar de acá, no voy a regalar lo que era de mi mamá”, afirma. Su mamá era, justamente, La Juanita, así la conocían en todo el barrio y su nombre dio identidad al predio que hoy está en disputa judicial. Lilian cuenta que la Municipalidad editó un libro en la década del 90 “donde dice que Amadeo Placé, mi abuelo, compra el tambo”. Lee el fragmento y hace un silencio.

Los vecinos denuncian que el basural significa un negocio millonario para el Municipio Facebook)

Dice sentirse atacada por intereses que son ajenos a los temas ambientales y defiende su honestidad frente a los comentarios que, considera, buscan desprestigiarla. A su vez, asegura que fue ella quien puso los juegos que hay en el predio. “También mi mamá armó un comedor con ayuda de los evangélicos y yo lo sigo”, relata y nunca menciona al basural. “Dicen que hice un desastre ambiental y que me hice millonaria, pero jamás le cobré un peso a nadie. Sólo quiero que se resuelva el litigio. Estoy perdiendo tiempo de estar con mi familia por estar acá defendiendo lo que es de mi ascendencia”, afirma.

“Las puertas de la casa de la Juanita están abiertas a todo el que quiera acercarse”, asegura una persona cercana a Lilian y señala que las plazas que están sobre El Callao tienen “placas en memoria de Juana Placé (1928-2013)”.

Su vínculo con el campo es profundo y hablar del tema la afecta. El panorama es sombrío, el basural cobró su propia dinámica y por momentos Lilian sabe que no tiene control completo de lo que sucede en “La Juanita”.




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