Algo agobiado por el calor del verano jujeño, como un ciudadano más Alberto Fernández esperaba pacientemente en la puerta de acceso a la Unidad Penal n° 1 de Alto Comedero, poder atravesar el umbral y por fin encontrarse con Milagro Sala, la dirigente social que permanecía allí encarcelada hacía varios meses. Eran pasadas las tres de la tarde del 31 de diciembre de 2016 y el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner había llegado a Jujuy el día anterior para “escucharla y darle fuerzas, porque estamos preocupados por lo que está pasando”, dijo.

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Según percibe la exlegisladora por el Frente para la Victoria, hoy la consideración para con ella de quien ahora es Presidente de la República, es otra: “Estoy enojada con el Gobierno nacional”, repitió la conductora de la organización social “Tupac Amaru” en entrevistas que concedió en las últimas horas a medios porteños.

La razón de su encono es que “creíamos que con el gobierno de Alberto la cosa iba a cambiar en el país, pero cambió para todo el mundo menos para nosotros: para los jujeños no cambió nada”, sostuvo.

El jueves último la Justicia federal de Jujuy condenó a Sala tres años y medio de prisión por encontrarla responsable de un escrache direccionado contra el actual gobernador Gerardo Morales, que en el momento del ataque, en 2009, era senador nacional por la UCR.

El gobernador Morales (derecha) acompañó al presidente Fernández y al gobernador Sáenz en el homenaje a Güemes, el jueves.(Archivo Vía Jujuy)

El destino quiso que también este mismo jueves Fernández y Morales se encontraran en la provincia de Salta, invitados por el gobernador Gustavo Sáenz a participar en los actos conmemorativos del bicentenario de la muerte del general Martín Miguel de Güemes.

Después de conocerse la decisión del TOF de Jujuy, Sala no dejó pasar la oportunidad para criticar a quienes “priorizan los acuerdos políticos”.

“Algunos funcionarios nacionales se creen que por el solo hecho de acordar con Gerardo Morales van a dividir Cambiemos, y no priorizan la vida de los jujeños”, dijo, aunque sin dar nombres.

Después del encuentro de aquel lejano 31 de diciembre, el área de prensa de la organización social difundían declaraciones de Fernández.

“No puedo hablar de la inocencia o culpabilidad de Milagro Sala, pero sí puedo decir que creo profundamente injusta esta detención preventiva. No estamos en una dictadura, pero también los gobiernos democráticos comenten excesos y hacen lo que no deben hacer”, señalaba.

Al mismo tiempo reconocía tener “más diferencias que coincidencias” con la jefa piquetera, pero en su defensa argumentaba que “las personas solo pueden ser encarceladas cuando las condenas están firmes”.

“NO TENGO POR QUÉ INDULTAR”

Meses atrás Sala pidió el indulto presidencial, pero el propio Jefe del estado descartó esa posibilidad.

“A la palabra le asigno un valor central y yo hice campaña diciendo no iba a dictar indultos y lo voy a cumplir”, afirmó el mandatario en una entrevista a principios de enero de este año.

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“El indulto para mí es una rémora monárquica que quedó en la Constitución: un derecho que tenían los reyes de perdonar a quien había sido condenado y, en esos términos, se transfirió a la Constitución, con algunas limitaciones. El Presidente puede indultar a los que han sido condenados, por lo tal no borra la condena”, razonó.

“El indulto es un perdón, y cuando la Justicia actúa, no tengo por qué indultar”, argumentó también Fernández y en ese punto remarcó: “Yo le pido a la Justicia que revise lo que pasó en estos cuatro años (2015-2019) porque hay cosas que no están bien”, completó.