La médica patóloga Victoria Cavoti (M.N. 111.677) responde una pregunta central.


Ante la proximidad de la celebración del Día del Niño en este Mes de las Infancias marcado por la amenaza del coronavirus Covid-19, la médica patóloga Victoria Cavoti (M.N. 111.677) responde a un interrogante central: ¿cómo reforzar las defensas de los más pequeños en tiempos de pandemia?

“Cuando hablamos de sistema inmune la gran vedette es la microbiota intestinal: forma parte activa del sistema inmunológico; educa al sistema inmunológico para reconocer células propias del organismo evitando enfermedades autoinmunes y alergias; participa en la absorción de nutrientes; secreta el 80 % de la serotonina, neurotransmisor del bienestar y la felicidad; y produce ácido butírico que mantiene al organismo en un estado de no inflamación”, comienza diciendo la profesional, que también es cocinera.

“Para fortalecer la microbiota de nuestros pequeños es importante consumir prebióticos, que son el alimento de nuestras bacterias: bananas, cebollas, ajo, manzanas y cereales de grano entero son buenos ejemplos”, enumera.

Agrega que para diversificar la microbiota se indica los probióticos, que “nos permiten la incorporación de nuevas bacterias”, entre las que mayor evidencia científica poseen -detalla- son la L. Cassei, la Bifidobacterium Lactis y la L. Rhamnosus.

El yogur es un vehículo óptimo para incorporar probióticos a la alimentación de los más pequeños.

“La mejor forma de incorporar probióticos a nuestra alimentación y a la de los más pequeños, es a través del yogur. Aunque no todos aportan probióticos, tenemos que buscar aquellos que en su rótulo indican ´contiene probióticos´ o los que indican la presencia de estas bacterias en la lista de ingredientes”, agrega la médica patóloga.

En este marco Cavoti plantea que es imprescindible la incorporación de frutas y verduras de estación, que son ricas en fitoquímicos “y colaboran con el ejército inmunológico”, además de recomendar la práctica de actividad física, incluso en casa, con propuestas como “jugar a las escondidas, yoga para niños, saltar la soga o improvisar una rayuela con tizas en el piso de la cocina, patio o balcón”.

“La actividad física diaria de 30 a 40 minutos libera endorfinas y serotoninas que actúan sobre nuestro sistema límbico que influye directamente sobre el sistema inmune”, enfatiza Cavoti.




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