Eduardo Espinoza: es ciego y se presenta en peñas folclóricas y festivales

Eduardo Espinoza se ha ganado el apodo de "Nahuel Pennisi mendocino".
Eduardo Espinoza se ha ganado el apodo de "Nahuel Pennisi mendocino". Foto: Composición

El “Nahuel Pennisi mendocino” canta y toca la guitarra desde muy chico. Tiene 27 años, vive en Guaymallén. Participó de dos castings de La Voz Argentina, aunque no tuvo suerte.

A los 8 años, Eduardo Espinoza descubrió su pasión por el canto y la guitarra. Desde entonces, no ha parado y se presenta cada vez que puede en peñas folclóricas y festivales solidarios. Apodado como “el Nahuel Pennisi mendocino”, se presentó sin suerte en La Voz Argentina.

En su casa de El Bermejo, Guaymallén, cuenta que es ciego de nacimiento, que canta y toca la guitarra desde los 8, que ahora tiene 27 años y que la música es su manera de sentir el mundo.

“El primer casting al que fui para ‘La Voz’ fue el 19 de mayo de 2020, mientras que el último fue el 25 de febrero de este año. En esta oportunidad canté la canción de Carlos Rivera, ‘Te esperaba’”, recuerda Eduardo.

Edu rompe las barreras: es ciego, toca la guitarra y se luce con su canto en festivales solidarios y peñas. Foto: Gentileza Liliana Rivas.
Edu rompe las barreras: es ciego, toca la guitarra y se luce con su canto en festivales solidarios y peñas. Foto: Gentileza Liliana Rivas.

Quién es Eduardo Espinoza

Eduardo Espinoza tiene 27 años, vive en El Bermejo (Guaymallén) y nació ciego. De chico fue a la escuela Hellen Keller (en Godoy Cruz), mientras que de adolescente continuó forjando su vínculo con la música en la Escuela de Formación Integral Arte Aplicado.

Su familia (integrada por sus padres, Liliana y Ricardo, y sus 6 hermanos) lo acompaña a donde sea que vaya. “Siente una pasión indescriptible por la música, su vida es la música y nada más. Cuando salió de séptimo grado, tenía la posibilidad de seguir la secundaria normal. Pero él eligió seguir vinculado al arte y a lo que es su pasión”, describe con orgullo y emoción Liliana Rivas, madre de Eduardo.

El gran compañero de Edu es su hermano gemelo, Emiliano (“aunque yo nací un poquito antes, soy el mayor de los gemelos”, aclara sonriente Edu).

Emi nació con una parálisis cerebral, lo que ha repercutido y limitado su movilidad. Pero ni siquiera este obstáculo o barrera le ha impedido ir con Edu a cuanta peña o presentación ha tenido.

Cuando Eduardo descubrió que quería dedicarse a la música tenía apenas 8 años y, según él mismo recuerda, iba a la escuela Quesada, una escuela artística donde empezó a tocar la guitarra.

“En ese momento me di cuenta que quería dedicarme a y vivir de ello. Actualmente no estoy estudiando, pero estoy averiguando todo para anotarme y seguir estudiando música”, describe el joven, quien despliega todo el abanico de los géneros que le gusta (para cantar, y también escuchar): folclore, cuarteto, cumbia.

Cuenta que su día a día lo resuelve con una computadora con un programa especial para no videntes que le permite manejarse con Google y YouTube. “Ya me he acostumbrado a eso”, agrega el joven artista, quien se presentó dos veces en el casting de “La Voz Argentina” cuando pasó por Mendoza.

“Edu nació con una dificultad que le impide que pronuncie del todo bien las palabras, y es algo que notaron los encargados del casting cuando fue. Eso es un impedimento que puede llevar a que lo bochen en las audiciones quizás, pero no es un impedimento para que él se dedique al canto y sea feliz cantando. De hecho, Edu va con mucha felicidad a cantar a donde lo invitan, peñas, festivales. Y siempre estamos con él, en todos lados”, acota emocionada su mamá.

¿El Nahuel Pennisi mendocino?

Eduardo Espinoza se ríe cuando se le pregunta si puede llegar a considerárselo “el Nahuel Pennisi mendocino”.

“¡Él es muy bueno! ¡Pone la guitarra boca arriba para tocarla y todo! Yo toco la guitarra parada, como hacen todos los que tocan”, describe entre risas Edu cuando se le pregunta por la comparación con el músico y cantautor de Buenos Aires, quien también nació sin visión y quien hoy es una gran figura de la escena argentina.

“Aprender a tocar la guitarra para alguien que no ve es todo un tema, pero lo fundamental es conocerla bien primero. Aprender cuáles son las cuerdas, explorar bien cómo es la guitarra”, cuenta el joven guaymallino. Y agrega, con orgullo: “No voy a aflojar con la música, ¡es mi futuro!”.

“Si tuviese que darle un mensaje a la gente, le diría que no se dé por vencida. Que piense que la vida sigue y no todo está perdido, que de todo se aprende y que en el fondo todos somos iguales”, resume el artista quien, además de la música, completó un taller de capacitación en mimbrería.

Siempre vamos a estar con él, lo acompañamos en su pasión y la música, que es su vida”, concluye Liliana Rivas, quien es ama de casa. Y cuando usa la primera persona del plural habla de ella, pero también del papá de Eduardo –Ricardo Espinoza- y de los otros 6 hijos del matrimonio y hermanos de Eduardo: Darío, Nicolás, Fernando, Emiliano, Alexis y Tiziana.

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Esta nota se publicó originalmente en Los Andes.