El caso más reciente es el de Miguela Vázquez, de 25 años, que ayer cerca de la medianoche se encontraba absolutamente sola en medio de la nada porque le impidieron ingresar a la provincia. “Tenía ingreso para hoy 14 de febrero y tengo el test negativo”.

Agregó que le rechazaron el PCR porque es un test rápido, “Estoy desde las ocho de la mañana, me comuniqué con un número, con otro y ahora estoy acá en la ruta, no hay nadie. Son las doce de la noche y no hay nadie. Estoy abandonada”.

Otro caso es el de Alejandro, su esposa y tres hijos que llegaron desde Río Gallegos y que no los dejaron entrar por tener solo el permiso nacional de tránsito y no el ingreso ordenado y administrado de la provincia de Formosa.

“Desde el viernes estamos acá pero no nos dejan entrar, tenemos un permiso nacional y le explicamos a la policía la situación, que somos del Barrio República Argentina. Somos cinco en mi familia y nos dijeron que teníamos que tramitar el permiso y conseguir otro hisopado. Nos dieron tres teléfonos pero nos trataron re mal y nos cortaron el teléfono” explicó.

Agregó que: “No tengo idea de si vence o no el permiso, vamos a ver si volvemos a Resistencia, tengo los chicos en el auto, aparentemente no nos van a dar el ingreso. Llamamos a un abogado que nos dijo que hasta el miércoles (por el feriado) no se puede tramitar nada”.

El caso más grave lo constituye un joven que está viviendo desde hace unos días debajo del puente. Rodrigo duerme en el pasto, no tiene para comer, no tiene agua. “Fue a pedirle agua a los policías y lo trajeron a los empujones al lado del Chaco” dijo Aranda un vecino que está tratando de ayudarlo.

Agregó que: “Un señor de apellido Caballero le va a dar un lugar para que no esté tirado acá, es un muchacho humilde. Yo no entiendo el gobierno de Formosa, tiene hisopado, tiene todo”.

Rodrigo habló con El Ciudadano y dijo que: “Vengo de Buenos Aires y no me dejan entrar, estoy hace cuatro días, encima le pedía agua para tomar y me echaron. Le traje el hisopado e igual no me dejan entrar. “Andate por donde viniste otra vez” me dijeron los policías”.