Con el conflicto por Malvinas desatado, la Armada Argentina evaluó y ejecutó operaciones de inteligencia para conocer los movimientos de la Flota Inglesa y de distracción para dificultar el despliegue de su fuerzas hacia el Atlántico Sur.

Entre otras operaciones, se planificó atacar un objetivo inglés en Europa, con la idea de mostrarle a la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y a sus integrantes en Europa, los riesgos de tener a una parte importante de la flota de la OTAN operando más lejos de lo habitual.

Desde la finalización del conflicto, el episodio nunca fue reconocido oficialmente, pero en 2003 el cineasta español Jesús Mora consiguió que el entonces presidente español, Leopoldo Calvo Sotelo y Jefe de la Armada argentina, almirante Jorge Anaya, confirmasen la existencia de la "Operación Algeciras", título que empleó para su documental.

Operación Algeciras

La operación estuvo desde su inicio bajo el mando directo del Almirante Jorge Isaac Anaya, Comandante en Jefe de la Armada y mentor de la recuperación del archipiélago malvinense. El 22 de abril, Anaya convocó a su despacho en el Comando de la Armada, en el edificio "Libertad", al Contralmirante Eduardo Morris Girling, por ese entonces Jefe del Servicio de Inteligencia Naval. En la reunión le propuso golpear en Europa a los ingleses, con el fin de que los europeos advirtieran que los buques destinados a protegerlos, por ejemplo de los rusos, estaban a miles de millas de distancia, cerca del Polo Sur, y presionen a Inglaterra para que regresen o, al menos, disminuyeran su número.

Operación Algeciras

El ataque planeado por Anaya consistía en hundir un buque inglés en Europa, y para aumentar el impacto del incidente, este debía ser un buque de guerra, evitando así, además, posibles condenas internacionales por atacar un navío civil.

En cuanto a la elección de la base naval inglesa, se encontró como aceptable la base naval ubicada dentro de la colonia inglesa del territorio español de Gibraltar, en proximidades del puerto español de Algeciras. Además,el entorno era favorable al operar el comando desde España, un país donde no tendrían problemas de idioma y llamarían mucho menos la atención.

El riesgo de ser descubiertos era elevado y se necesitaba de cualquier forma separar a la Argentina de la comisión del ataque, por lo que la Armada se dedicó a conformar un grupo comando especial que no pudiera ser fácilmente relacionado oficialmente con la Argentina.

El Almirante Anaya confió la planificación de la operación y el armado del grupo comando al Contralmirante Girling, quien designó al mando al Capitán de Corbeta Infante de Marina y Buzo Táctico Héctor Rosales, junto a tres guerrilleros ex Montoneros, Máximo Nicoletti, Antonio Nelson Latorre alias "el Pelado Diego" y otro alias "el Marciano", todos con experiencia en buceo.

Conformado el grupo comando, se diseñó la operación Algeciras cuyo plan era trasladarse y montar la base en la ciudad portuaria española de Algeciras. Allí pasarían por inofensivos turistas, aficionados a la pesca, teniendo así una excusa para pasar horas en su embarcación pescando, y analizar cuidadosamente los movimientos dentro de la base naval inglesa de Gibraltar.

Las directivas recibidas indicaban que, una vez analizada la situación de la base inglesa y el entorno, se aguardaría el arribo de algún barco militar británico, se consultaría con Anaya y se actuaría en base a las órdenes que les impartieran.

Para hundir la nave, se recurriría a tres minas magnéticas de fabricación Italiana cada una con 25 kilogramos de Trotyl. Desde el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, se enviaron vía aérea las tres minas magnéticas disimuladas dentro de una boya marítima, dirigida a la embajada argentina en Madrid, por valija diplomática.

Participantes de la Operación Algeciras

Las directivas eran que habrían de aguardar a una noche oscura, e internarse en el agua con ayuda de un gomón hasta una distancia segura, tras lo cual Nicoletti y el Marciano se lanzarían al agua, buceando para evitar ser detectados, quedando en la embarcación Latorre y Rosales, que tenían instrucciones de hundir el bote y huir en solitario si tras un tiempo estipulado, los buzos no volvían. Colocadas y programadas las minas magnéticas, volverían al bote y se dirigirían a la playa. Desde allí, el grupo se dirigiría por tierra y en diferentes vehículos a Barcelona, cruzarían Francia y luego hasta Milán, desde donde volverían a la Argentina.

A partir del 24 de Abril el grupo de cuatro buzos tácticos viajó hacia Europa desde el Aeropuerto de Ezeiza en dos vuelos de Aerolíneas Argentinas diferentes.

El grupo de Latorre y Nicoletti, en lo que se supone que debía ser una mera escala en París, tuvo el primer contratiempo. Para desvincular totalmente la operación con el gobierno argentino, se recurrió a pasaportes falsificados confeccionados por otro ex-montonero, Víctor Basterra.

Cuando llegaron a la capital francesa, oficiales de inteligencia sospecharon de los argentinos, los pasaportes no parecían auténticos y la cooperación francesa hacia Inglaterra había comenzado, todos los argentinos arribados eran verificados especialmente. Siempre quedó la sospecha de que la inteligencia francesa pudo haber alertado a los servicios ingleses y españoles sobre la presencia de los argentinos.

Una vez en Málaga, se hospedaron en un hotel en Estepona. Tras unos días empleados en preparar el terreno y observar el entorno, se dirigieron a Madrid donde pasaron unos días y se encontraron con Rosales y el Marciano. Tras ello se dirigieron a la oficina del Agregado Naval Argentino en Madrid, que ya había recibido las minas magnéticas italianas desde la embajada.

Desde el momento en que recibieron las minas, el comando tenía que transportar en un largo viaje de más de 550 kilómetros los 75 kilogramos de alto explosivo en forma de minas submarinas.

En Argentina la mediación del Presidente Peruano Dr. Fernando Belaunde Terry, estaba muy avanzada y había alcanzado un gran consenso en la comunidad internacional.

Es por esto que siempre que el comando solicitaba permiso para ejecutar la operación, éste le era denegado desde Buenos Aires.

Todo cambió cuando el 2 de mayo el Crucero ARA "General Belgrano" de la Armada Argentina fue torpedeado y hundido por el submarino atómico inglés HMS "Conqueror" encontrándose fuera del área de exclusión establecida por Reino Unido, sin ser un riego para la flota inglesa y alejándose de la zona del conflicto navegando a baja velocidad, lo que cumplió con la meta política inglesa de destruir cualquier posibilidad de solución pacífica y obligar a la argentina a meterse en una guerra.

El 3 de mayo Anaya dio luz verde al Capitán Rosales para atacar al primer blanco que cumpliera los requisitos, a partir de ese momento, el primer barco militar inglés que entrase en Gibraltar sería minado.

Tras el visto bueno para la operación, llegó a la base de Gibraltar la Fragata HMS "Ariadne" que se convirtió en el objetivo. La noche del lunes 8 de mayo, la fragata entró en el puerto y se fijó para la noche del 9 el ataque.

Fragata HMS “Ariadne”

A la noche siguiente, el cielo se descubrió y una luna llena amenazó con delatarlos, por lo que abortaron la operación para la noche siguiente.

El 10 de mayo por la mañana, el Capitán Rosales y Latorre fueron a renovar el alquiler de los coches que era necesario para garantizar la huida sin problemas en los controles ruteros.

Para pagar el alquiler utilizó dinero en efectivo y la policía española andaba tras la pista de unos argentinos y uruguayos presuntos planificadores y ejecutores de un asalto a un banco local, así que, tras haber pagado en efectivo al alquilar el primer coche en su llegada a España, la policía solicitó a la empresa de alquiler que les avisasen si volvían por sus oficinas, y así lo hicieron la mañana del 10 de Mayo, donde finalmente detuvieron a Rosales y a Latorre, luego despertaron a Nicoletti y al Marciano mientras aún descansaban en el hotel.

En la detención solo participaron efectivos españoles, los que propinaron un trato ejemplar a los argentinos. Cuando los miembros de la operación fueron capturados y se identificaron el trámite de detención comenzó a demorarse mucho. Los policías españoles lamentaban que este hecho hubiera llegado a sus superiores, y de no haber sido así, los hubiesen dejado libres", "los españoles nos trataron muy bien - Vino uno y nos dijo: Hombre, si yo sabía que ibais a hundir un barco inglés os dejaba. Después de todo, el Peñón de Gibraltar también es territorio usurpado por Inglaterra".

Una vez en Madrid, salieron rumbo a las Islas Canarias acompañados de la policía, donde hacían escala para su destino final, Buenos Aires, viaje que ya harían los cuatro buzos argentinos, solos hasta Ezeiza. Para salir de España, utilizaron los mismos pasaportes falsos con los que entraron.

Con esto finalizaba la "Operación Algeciras", quedando en el aire grandes incógnitas como cuál hubiera sido la reacción de Inglaterra al mostrarse vulnerable en su territorio. Militarmente, hubiera sido un golpe magistral al corazón británico.

Para 2004, de los cuatro componentes del comando, solo seguían vivos Nicoletti y el Marciano, desconociéndose al día de hoy su identidad, ya que siempre prefirió mantenerla en secreto, el "Pelado Diego" y el Capitán Rosales ya habían muerto.