En la previa a su pelea de este viernes, “su” oportunidad de intentar el cinturón de campeona, Juliana Basualdo, La Profeta, cuenta que sufría violencia familiar, por lo que decidió aprender a boxear como defensa personal y se volvió profesional, en Villa María, su ciudad adoptiva.

Así comenzaron sus primeros pasos, que a fuerza de horas de gimnasio, de viajes y de ring la llevaron a esta gran oportunidad de ir por el título Argentino Supergallo, contra la rafaelina Vanesa Taborda, en una de las peleas de fondo de la noche.

El combate formará parte de la velada de Boxeo de Primera de este viernes 3 de diciembre, a partir de las 19, y que se verá por TyC Sports Play, en este enlace.

Víctima de violencia familiar

“Empecé para aprender defensa personal, por un tema de violencia familiar que he comentado en otra nota”, dice esta deportista oriunda de Santa Fe y radicada en Villa María, donde llegó para ser pupila de Leonardo Rivera, tras haberse iniciado bajo las órdenes de Hugo “Pantera” González: “Él me dijo que veía que tenía condiciones y ahí empecé a boxear”, relató a El Diario de Villa María.

Pero además de mejorar su boxeo, Rivera también le abrió las puertas para un nuevo trabajo: “Me dio la posibilidad de estar en su gimnasio y dar clases. Yo soy personal trainer; cuando llegué era empleada doméstica y no me quedaban muchos horarios para entrenar”, indicó.

Derribando a una figura

Aunque ganó por las tarjetas y en fallo dividido, Juliana dio un gran salto al derrotar en septiembre a Yésica Bopp, una de las referentes que regresaba al ring y fue sorprendida por la villamariense adoptiva.

“Creo que estalló todo cuando le gané a la Tuti. Tuvo mucha repercusión. Fue muy importante, pero yo antes venía de quitarle el invicto a otras dos chicas que habían estado en la selección argentina”, destacó.