El formato epistolar parece haberse extinto, pero todavía quedan algunos usuarios del correo habitual. Y una de esas es Rocío, una fueguina y cordobesa por adopción, que escribe cartas a presos de Estados Unidos.

Se trata de una iniciativa que promociona una página web que te permite entablar una conversación con prisioneros del país norteamericano. A través del sitio, podés dejarle un mensaje que ellos recibirán de forma impresa. En cambio, sus respuestas llegan a través del correo, en cartas escritas a puño y letra, ya que no tienen acceso a Internet.

La historia de una cordobesa que se escribe cartas con presos de Estados Unidos.

“Descubrí el sitio hace dos años, por un artículo en Internet, y empecé a escribirles porque me ayudaba a mejorar mi inglés, y estaba bueno charlar con una persona nativa, sobre todo cuando es escrito. Por otro lado, sentía que los ayudaba a distender la cabeza por un momento, en un lugar donde tienen una hora en el patio como máximo”, cuenta Rocío a Vía Córdoba.

La página web pone a disposición de los usuarios una serie de perfiles de los prisioneros a los cuales se puede escribir, similar al formato Facebook. De los casi cinco internos a los que escribió Rocío, dos le respondieron. “La primera carta que recibí fue de Alex, un chico de Oregon. Y después me escribió Desmon, que me envió seis páginas y una lista de música que quizás me podía gustar”, detalla.

Asegura que los internos se interesan mucho sobre la cultura argentina y es el principal tema de consulta. “Me preguntan mucho sobre cómo es la vida acá, sobre la música, la comida. Porque nosotros tenemos un montón de data sobre Estados Unidos, pero ellos saben muy poco de Argentina, entonces les causa mucha curiosidad saber cómo es la vida en este país”.

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Según cuenta, los internos comparten cómo es su vida en la cárcel y qué los llevó ahí. “Desmond está preso por robo a mano armada, portación ilegal de armas y tenencia de narcóticos, hace unos 10 años. Y Alex también está por posesión de drogas”, detalla.

Rocío explica que este intercambio no es algo que le genere miedo ya que los internos se muestran en otras facetas. “Era joven y realmente no sabía dónde estaba metido. Creí que esa gente era mi amiga”, dice en la carta de Desmon, luego de explicar por qué se encuentra encarcelado.

“También me han contado sobre lo feo que es estar dentro de una cárcel de Estados Unidos, donde a veces pueden salir sólo por 10 minutos; entonces te explican qué hacen para mantener la cabeza ocupada”, añade.

Finalmente, invita a que otros interesados se sumen a la propuesta: “Es una buena experiencia porque me permite expandir la cabeza y conocer otra cultura y formas de vida”. El contacto en el sitio es gratuito la primera vez, y si después querés continuar la comunicación con el mismo interno debés utilizar el correo por carta, que es pago.