En el marco del proyecto Historias y Leyendas de Pueblos de Argentina visitamos esta localidad del norte cordobés y dejó mucho para contar. Mirá las fotos y videos.


La primera sensación que deja Villa Tulumba a poco de ingresar es que se está entrando en una especie de túnel del tiempo. Si no fuera por los autos que circulan y los diferentes y visibles avances tecnológicos es como volver a 1810.

Desde Vía Córdoba visitamos esta localidad del norte cordobés en el marco del proyecto Historias y Leyendas de Pueblos de Argentina con la intención de contar esos relatos que pasan de generación en generación y que generan tanto misterio como épica.

Mirá el video de recorrido por Tulumba

Luego de recorrer los casi 140 kilómetros que separan la capital cordobesa de esta localidad nos adentramos en sus calles empedradas para llegar a la plaza principal y la iglesia Nuestra Señora del Rosario. Al lado se encuentran las ruinas de una iglesia anterior.

Historias y leyendas de pueblos en Tulumba.

Pero en ese predio se encuentra enterrada parte de la historia grande de esta localidad que es una de las tantas postas del Camino Real del Alto Perú. En ese lugar están los restos de los hermanos Reynafé, sospechados en su época de ser quienes planificaron el asesinato del caudillo Facundo Quiroga.

La antigua casa de los hermanos Reynafé.

La casa de esta familia se encuentra a pocos metros. Pero antes de llegar a esta histórica casona hay que pasar por “Las cuatro esquinas”. Es en este punto donde confluyen las calles más importantes de la Villa que inspiró a tantos artistas.

“Lindo el nombre, bello el pueblo. Buena gente, fragante el pan. Quien le ame, por todo ello, deje las cosas como están”, se lee en un mosaico en las paredes de una histórica casa ubicada en una de estas esquinas.

Una de las esquinas con el icónico mosaico.

Y parece que le hicieron caso y las cosas quedaron como están. A media cuadra también está la casa del sacerdote Hernán Benítez, quien fuera confesor de Eva Perón. La hostería municipal, en plena refacción, y la antigua pista de baile “Doña Israela” siguen en pie y en buen estado de conservación.

Historias de Tulumba

​Un pacto para cantar

Pero hay un misterio que rodea a Tulumba, no está dentro del pueblo sino en las afueras. Se trata de dos salamancas que se encuentran pocos kilómetros. Según cuenta la leyenda a estas cuevas asisten quienes buscan realizar un pacto con el diablo para aprender a tocar la guitarra.

Este misterio ocuparía el segundo día de viaje. Recorrimos poco más de dos kilómetros hasta llegar al cerro La Ermita. Allí se encuentra una de estas cuevas que tiene una característica principal: no es cerrada, tiene orificio de entrada y salida, y se encuentra muy cercana a una cruz gigante.

Historias y leyendas de pueblos en Tulumba.

La intensa lluvia y el frío, a pesar de estar en pleno verano, complicaron las cosas durante el ascenso a este sitio. Escondido y con aparentes signos de abandono a medida que uno se acerca al lugar comienza a descubrir algunos restos de plásticos y botellas quemadas. Según dicen es un lugar de intensa práctica de brujería y magia negra.

Historias y leyendas de pueblos en Tulumba.

Pero hay otra salamanca más, está a poco más de cinco kilómetros en el paraje La Rudita. Esta incluso es famosa ya que el compositor Carlos Di Fulvio le dedica parte de una zamba. Ésta es de difícil acceso y la lluvia directamente impidió la expedición.

Plumas famosas. Pero eso nos llevó a mantener una cálida charla con Ismelda Bustamante, más conocida como Nenina. Ella fue la primera maestra jardinera de Tulumba y vivió toda su vida en el pueblo. Eso le permitió recopilar y contar en un libro todas las historias que conoce y que se las dejará como legado, principalmente, a sus nietos.

Otro escritor nos estaba esperando a pocas cuadras. José Alberto, más conocido como José De la Piedra. Él también tenía un sinnúmero de historias preparadas. Pero lo que había preparado antes era el mate para acompañar una fría tarde que se asemejaba más a la de cualquier domingo de julio.

Historias y leyendas de pueblos en Tulumba.

“Yo no soy historiador, pero saco mis conclusiones”, repite José mientras cuenta cada una de las historias que hicieron a Tulumba el pueblo que es hoy. Ambos escritores coincidieron en que esta localidad sin dudas es reconocida por la calidez de su gente y porque quien vivió allí o la visitó siempre querrá volver.

En búsqueda de explicaciones

Pero a donde volvimos al día siguiente es a la misma casa de José. Allí mate en mano, nuevamente, nos esperaba para que uno de sus entrañables amigos nos relatara todas las historias de misterio que conocía. “Asustalos un poco, contale algo de todo lo que sabés”, lo desafió José a nuestro nuevo entrevistado, “El Beto” Reyna.

Este hombre que ya supera los 70 años es mecánico y también fue remisero durante varios años. Eso hizo que estuviera en la calle el tiempo suficiente como para ver y vivir todo tipo de situaciones que hasta el día de hoy no le encuentra explicación.

“Beto” Reyna nos cuenta sus historias.

Sus relatos sembraron la duda y el susto que De la Piedra había solicitado. Desde luces que persiguen a los autos en caminos rurales y que luego desaparecen para dar lugar a animales negros (un gato, un perro, dos zorrinos) hasta milagrosas curaciones por parte de un sabio “viejito” que ya abandonó este mundo.

Para el bien de todos los presentes, la charla se cierra con un excelente “guiso tulumbano”. Lo que demostró que José no solo tiene buena mano para la escritura sino también para la cocina.

Todas estas historias y muchas más se verán a lo largo de diferentes entregas audiovisuales que publicaremos en nuestro sitio y cuenta de Facebook. Allí profundizaremos en cada uno de los relatos que hacen a la historia de Tulumba, el pueblo donde dejaron “las cosas como están”.

El restaurante Camino Real.

Historias y leyendas de pueblos en Tulumba.

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