Habría abusado de su uniforme para someter a una chica que estaba dentro de su auto con su novio. Por su condición de agente de seguridad, afrontaría una pena gravísima.


La madrugada del primer sábado de agosto de 2019, una pareja se encontraba en el interior de un automóvil estacionado en la Ciudad Universitaria. De repente, un policía recién egresado los abordó, los incomodó y los habría extorsionado con llevarlos a la comisaría.

Como resultado de este acto de opresión del uniformado, el conductor del vehículo se retiró unos metros de la escena, cuando el policía ingresó al vehículo y violó a la joven.

A pocos días del hecho, se conoció que una cámara de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) había registrado las tres horas que estuvo estacionado el vehículo. Con claridad se alcanzaba a visibilizar toda la escena, desde que el policía llega, hasta la violación que ocurre después.

Ciencias Agropecuarias.

Fue un hecho que conmocionó a toda Córdoba.

Tras unos días de investigación, Ingrid Vago, fiscal del 2° Turno de Delitos contra la Integridad Sexual, detuvo e imputó a Maximiliano Ezequiel Mansilla Villarreal, de 20 años.

Previamente, al analizar la evidencia, el Tribunal de Conducta Policial había separado al efectivo y lo había dejado en situación pasiva, explica un informe realizado por La Voz.

Actualmente Mansilla Villareal está detenido en la cárcel de Bouwer, con prisión preventiva. Allí conoció la noticia de que Vago elevó su causa a juicio, en la que deberá responder por una severa acusación, agravada por su condición de policía: “abuso sexual con acceso carnal calificado por ser cometido por personal miembro de una fuerza de seguridad, en ejercicio de sus funciones“.

Cabe aclarar que el Código Penal ha reformado a fines de abril de 2017 el artículo 119, que ahora en su cuarto párrafo, en el inciso “e”, sostiene que quien abuse sexualmente de una persona deberá ser reprimido con una pena de 8 a 20 años de prisión cuandoel hecho fuere cometido por personal perteneciente a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones”. Aquí radica la gravedad de la pena.

Pruebas contundentes contra el acusado

Está todo registrado en una cámara de seguridad. En las imágenes que sirvieron como prueba, se divisa cuando el novio de la chica se baja del vehículo y luego ingresa Mansilla Villarreal. Luego, el policía se bajó del rodado y volvió a su puesto de trabajo: estaba contratado como adicional en una de las “garitas” de ese sector. Al día siguiente, la pareja radicó la denuncia penal.

En aquella oportunidad, el decano de Agropecuarias, Marcelo Conrero, había declarado respecto de estas imágenes: “Está todo filmado. Son unas tres horas desde que ingresan al lugar y se van. También se ve la interacción del policía con el masculino. En las imágenes, se ve cómo el conductor se aleja del vehículo y el policía ingresa al auto”.

A su vez, en ese entonces, la titular del Tribunal de Conducta Policial, Ana María Becerra, informó que “al tener más elementos y saber que se habían pedido las cámaras del campus, tomamos la decisión de poner al agente en situación pasiva”.

Es decisión del Gobierno de la Provincia que estos hechos no pueden quedar impunes ni en silencio“, sostuvo con firmeza Becerra.

Con el correr del tiempo, la instrucción de Vago fue avanzando y ganó en abundante y precisa prueba que compromete al detenido, quien está con prisión preventiva a la espera del juicio.




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