"La pregunta al momento de decidir publicar un libro es si aporta algo nuevo a la escena literaria hispano hablante", dice uno de los creadores, Federico Falco.


Con una colección de cuentos curada por Federico Falco y otra de novelas y ensayos a medio camino entre la divulgación y lo autobiográfico, el sello Chai se suma a la escena editorial independiente y abre la puerta a la literatura extranjera más actual a costos locales, traduciendo autores contemporáneos inéditos en español.

Pensada desde Traslasierra por Soledad Urquía y Santiago La Rosa, una pareja de escritores que por primera vez incursionan en terreno editorial, “Chai se centra en la traducción de textos que están siendo escritos en la actualidad y que sirven para pensar el presente porque dialogan con la subjetividad contemporánea”, explicó a Télam Urquía.

“La pregunta al momento de decidir publicar un libro es si aporta algo nuevo a la escena literaria hispano hablante -dice Falco en relación al espíritu que rige este emprendimiento-, y lo novedoso aquí es en relación a la forma de lo que se cuenta y a lo que se está contando”.

El libro de Jamel Brinklei que abrirá la Colección de Cuentos, “hace del pensar la masculinidad -qué es ser hombre hoy- casi su tema central”, señala el cordobés que fue elegido como uno de los mejores narradores en lengua española menores de 35 años, por la revista literaria Granta, en 2010.

Ese diálogo con la subjetividad contemporánea postulado por Chai, en la obra del estadounidense Jamel Brinklei se traduce en “cómo lidiar con las convenciones heredadas de lo que es ser hombre, cómo resignificarlas o cómo habitar y vivir hoy la masculinidad”, asegura Falco, quien escribió libros de cuentos como “222 patitos”.

Respecto a “la forma”, específicamente en la colección que dirige Falco, autor de un libro emblemático del género como “Un cementerio perfecto”, remarca que “el cuento a veces tiende a anquilosarse, repitiendo estructuras y procedimientos, tiende a volverse predecible” y que “la idea es hacer foco en esos autores que desafían las formas convencionales, ya sea desde lo estructural, el manejo de voces o el planteo de qué puede ser considerado cuento”.

El otro gran criterio del catálogo de Chai “es el disfrute -dice La Rosa, autor de la novela ‘Australia’-. Buscamos compartir los libros que nos gustaría leer y que no están disponibles en castellano, seleccionados desde la experimentación y el placer. Nuestro catálogo es la biblioteca que querríamos tener en casa”.

“En Argentina hay editoriales publicando traducciones muy lindas centradas en una línea de rescate, nuestra idea es publicar textos que se están escribiendo ahora. Autores jóvenes, desconocidos”, puntualiza Urquía, quien presentó la primera publicación de Chai en la última Feria de Editores: “Ocho”, de la estaounidense Amy Fusselman traducida por Virginia Higa, que abre la Colección Narrativa.

“Quisimos introducir algo que nos parecía que faltaba, a partir de traducciones entendidas como una escritura literaria que no es rioplatense pero que tampoco responde a un español neutro, porque buscamos publicar en Argentina, Chile, Uruguay y España”, subraya la autora de la novela “Mamá india”.

Con esa idea, los traductores convocados son también escritores, latinoamericanos y principalmente argentinos, como Higa en “Ocho”; Tomás Downey en el caso de “Un hombre con suerte”, de Brinklei; Esther Cross o el chileno Jorge Núñez Riquelme.

“Ocho” fue elegida para abrir la Colección Narrativa porque retoma debates tan contemporáneos como abuso sexual infantil o fertilización asistida, cuenta con una estructura peculiar y se arriesga con el registro que maneja, “porque narra cosas tremendas de manera muy fresca, llegando a lugares muy profundos a partir de la liviandad”, dice Gonzalo Segura, quien representa a Chai en Buenos Aires.





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