Desde el próximo lunes 3 de junio, la institución cumplirá su sueño. La iniciativa está destinada a chicos de la ciudad, el barrio y jugadores.


El Club Florentino Ameghino de Villa María funciona como un lugar de contención para más de 400 chicos, quienes en la sede ubicada en San Juan 1664, alimentan su pasión por el básquet y la amistad día a día. Chicos y chicas que pican la pelota todas las tardes y se divierten jugando entre amigos. Pero, desde el próximo lunes 3 de junio, la institución, de la mano de sus dirigentes, dará un paso más grande.

Después de mucho tiempo de análisis y proyecto, el sueño de tener su propio merendero ya es una realidad. El mismo está dirigido para chicos de la ciudad, el barrio y también para los que vienen siendo parte de los entrenamientos día a día.

“La idea del merendero es algo que tenía ganas de concretar hace tiempo y siempre con mi hijo Valentín soñábamos con esto. Gracias al apoyo de la comisión directiva se podrá llevar a cabo”, declaró Pablo Giraudo, vicepresidente de la institución y mentor de esta gran iniciativa.

“El merendero está destinado a chicos del barrio que estén pasando necesidades, además a nuestros chicos del club. El proyecto busca integrar y contar con la mayor cantidad de chicos posibles en la medida que nos de el espacio”, explicó.

Y agregó: “Nuestro club es un lugar especial para este tipo de acontecimientos, contamos con muchos chicos en nuestra cantera y creemos que al barrio le podemos aportar mucho. Haciendo un nexo con la escuela Ameghino brindaremos esta herramienta para todos los chicos”. 

Cada lunes, miércoles y viernes, desde las 17.30, las puertas estarán abiertas para compartir, disfrutar y crecer dentro de la Leonera.

“Con la creación de esta merienda, también buscamos que los niños de Villa María se queden practicando deporte. Al ser lunes, miércoles y viernes que son los horarios que maneja la subcomisión de básquet la idea es que se puedan quedar haciendo básquet, así como la subcomisión de patín que se ha puesto a disposición para sumar para el niño que así lo desee. Además de darle un espacio para compartir una merienda, buscamos que encuentren en nuestra casa un espacio para quedarse una, dos o la que haga falta para estar contenido con los profesores y la gente que trabaja en el Club”, concluyó uno de los máximos referentes de los Leones.




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