Moira Elena Papescu viajaba a Río Gallegos para atender a sus pacientes en el consultorio “San Miguel”, ubicado en la calle Fitz Roy N°40, del centro de la ciudad santacruceña. También atendía en un departamento privado ubicado en la calle Rivadavia. Sin embargo, la mujer que ejercía como psicóloga no tenía título habilitante ni matrícula como tal.

El presidente del Colegio de Psicólogos de Santa Cruz, Diego Gaitán junto con una escribana visitaron el consultorio y allí constataron que Moira Papescu utilizaba la matrícula N° 274 de Chubut, pero en realidad pertenece a una profesional de Esquel.

“Cuando llegamos ella se presentó como Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad de Quilmes, hicimos la investigación, pero dimos con que en esa universidad no existe la carrera”, le dijo Gaitán a “ADNSUR”.

La investigación para conocer si Papescu era licenciada en Psicología llevó dos meses y se inició por un mail que llegó al Colegio de Psicólogos de Santa Cruz, en donde consultaban si la mujer era psicóloga. Al observar que en los registros de la provincia no estaba matriculada, le solicitaron a quién envío el mail, más datos, donde conocieron que viajaba desde Comodoro Rivadavia para atender a los pacientes.

Luego de que la noticia se conozca en los medios de Santa Cruz, muchas personas se comunicaron con Gaitán, y le comentaron que anteriormente Papescu realizaba prácticas alternativas, como reiki y tarot.

Poco a poco fue migrando a que la llamen psicóloga, como lo hizo frente a un notario público, pero no está matriculada ni aquí, ni en Chubut”, describió Gaitán.

El delito se encuadra en una estafa. “La primera vez las penas son excarcelables, entran dentro de lo que es el juicio a prueba, son penas menores a un año, más allá de la búsqueda punitiva, nosotros cuidamos a la población. En la segunda pena es mucho más severa que la primera, tiene que haber una primera”, definió.