Pizza en sartén sin horno: la receta rápida con pocos ingredientes para cuando tenés poco tiempo
Cómo resolver la comida del día de forma rápida. Los secretos de cocción para lograr una masa aireada con una base crocante sin complicaciones.

Cuando las ganas de comer algo rico aparecen pero el tiempo apremia, prender el horno tradicional puede dar un poco de pereza. Por suerte, existe una técnica gastronómica muy práctica que gana cada vez más terreno en las cocinas hogareñas: cocinar la pizza directamente sobre la hornalla utilizando una sartén común.

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Esta alternativa no solo ahorra gas y tiempo, sino que además ofrece un resultado sorprendente. Al controlar el calor sobre una superficie tapada, se logra que el queso se derrita a la perfección por el vapor atrapado, mientras que la base de la masa adquiere un piso tostado y crujiente irresistible.

Los ingredientes para hacer la pizza en sartén
Para preparar esta versión que rinde para dos personas, el listado es sumamente accesible:
- Harina de trigo
- Levadura (la de tipo instantánea funciona bárbaro para acelerar el proceso)
- Agua apenas tibia
- Aceite
- Una pizca de sal y otra de azúcar
- Salsa de tomate
- Queso muzzarella
- Condimentos: orégano o unas hojas de albahaca fresca para el final


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Guía de preparación y secretos de cocción
Todo el proceso te llevará alrededor de 40 minutos entre el descanso de la masa y el paso por el fuego:
- Armar la masa: Combinar los ingredientes secos en un recipiente, incorporar el agua tibia junto al aceite y unir todo hasta lograr un bollo tierno. Dejarlo descansar tapado durante 15 minutos para que la masa se relaje y sea fácil de manipular.
- Darle forma: Con las manos previamente aceitadas, estirar el bollo dándole la forma circular del fondo de tu sartén.
- El primer doradito: Calentar una sartén de fondo grueso con apenas unas gotas de aceite. Colocar la masa y dejar que se cocine a fuego medio por unos 4 o 5 minutos. Vas a notar que empieza a inflarse y a tomar color en la base.
- La vuelta y los toppings: Dar vuelta la masa con cuidado. Sobre la cara ya cocida, distribuir la salsa de tomate y el queso muzzarella.
- El toque final: Bajar el fuego al mínimo, tapar la sartén y dejar que el calor interno haga su magia fundiendo el queso. Si te gusta con el borde bien crocante, podés subir un poquito el fuego durante el último minuto, prestando atención para que no se queme el piso.
Una vez lista, retirarla, espolvorear con orégano y cortarla en porciones. Si querés sumarle más sabor, podés agregarle unas rodajas de tomate, jamón cocido o aceitunas una vez que el queso esté derretido. Una receta ideal para salir de apuros culinarios sin perder el toque casero.
