Focaccia de papa y queso azul: el secreto de Germán Martitegui para una masa ultra húmeda
El chef argentino compartió una receta ideal para sorprender a la familia y reveló sus trucos de cocina para que la miga quede bien esponjosa.

Con una vuelta de tuerca técnica que transforma por completo el resultado final, Germán Martitegui propone utilizar puré de papa frío como componente esencial para lograr una miga tierna, una textura inigualable y una estructura perfecta que equilibra la intensidad del queso azul con la frescura final de la rúcula.

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Este detalle técnico, que a simple vista podría parecer menor, es el corazón de la preparación. Al utilizar el puré frío, se garantiza que la levadura trabaje correctamente sin que la masa se vuelva excesivamente pegajosa o difícil de manipular. Esta técnica permite incorporar la humedad propia de la papa de forma homogénea, resultando en una base suave, fácil de amasar y con una capacidad de conservación de la humedad superior a las versiones tradicionales.

Qué ingredientes se necesitan para hacer la focaccia de papa y queso azul
- 500 g de harina
- Sal a gusto
- 140 cc de aceite de oliva
- 200 cc de agua
- 400 g de puré de papa (imprescindible que esté bien frío)
- 250 g de queso azul
- 6 papines cocidos (o higos, según preferencia)
- Rúcula fresca
- 20 g de levadura fresca


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Paso a paso, cómo preparar la focaccia al estilo de Germán Martitegui
- Formar una corona con la harina y la sal.
- Colocar en el centro el aceite de oliva, la levadura y el agua.
- Mezclar los ingredientes, integrar el puré de papa frío y amasar hasta obtener un bollo liso y homogéneo.
- Dejar reposar el bollo durante treinta minutos en un lugar templado.
- Estirar la masa sobre una placa previamente aceitada con oliva, añadiendo un chorro extra de aceite y sal por encima.
- Llevar a horno precalentado a 180°C durante 12 minutos.
- Retirar la placa del horno y distribuir sobre la superficie los papines cortados en cuartos y el queso azul desgranado.
- Elevar la temperatura del horno a 190°C y cocinar por otros cinco minutos.
- Al retirar, disponer la rúcula cortada de forma rústica sobre la focaccia tibia para coronar la preparación.

La genialidad de esta receta radica en cómo el uso estratégico de la temperatura del puré eleva un plato rústico a un estándar de calidad profesional. Es una muestra de cómo la técnica, cuando se aplica con criterio, puede optimizar ingredientes sencillos para crear resultados memorables que no requieren equipamientos complejos, invitando a cualquier aficionado a la cocina a replicar el sello distintivo de Martitegui en su propio hogar.