Julieta Galiotti es de Santa María, padece una enfermedad crónica, trabajaba para la Residencia "Che Guevara" en Cosquín, y cuenta que la despidieron sin causa en plena cuarentena.


Julieta Galiotti es una madre soltera que tiene a cargo tres hijos y que desde enero de 2019 trabajaba en forma “becada” para la Residencia para Adolescentes “Che Guevara” en la ciudad de Cosquín, institución dependiente de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).

“Ingresé a la Residencia Che Guevara como acompañante terapéutico, entré como becada, cobraba seis mil pesos, y tenía que cumplir cien horas mensuales“, inicia su relato la propia Julieta Galiotti en diálogo con VíaCarlosPaz, agregando que al principio “todo estaba bien”, y que de hecho, pasó a cubrir el puesto de “educadora”.

Sin embargo, con el correr de los meses y luego del cambio de autoridades en la Residencia hacia fines de 2019, Julieta dice que junto a sus tres compañeras, “empezamos a pedir un aumento, porque con seis mil pesos no nos alcanzaba para nada”, agrega la mujer desde su casa en Santa María de Punilla.

El pedido fue escuchado, le incrementaron el sueldo y pasaron a cobrar 10 mil pesos mensuales. Pero el verano pasó, y Julieta afirma que realizó más horas de las pautadas, incluyendo tareas que tampoco se encontraban dentro de sus actividades como lavar ropa, hacer la comida y limpiar.

Por lo que la promesa del puesto de educadora, ya sea por convenio o por contrato, finalmente se dilató en el tiempo y nunca llegó a concretarse. Y ya en el mes de marzo, e inmersos en un aislamiento obligatorio por la pandemia de Covid-19, Julieta debió dejar de trabajar debido a que es una paciente de riesgo, lo que además le trajo mayores problemas en su ámbito laboral.

Me usaron como quisieron, me hacían ir sábados y domingos, no me dieron vacaciones, sólo me dejaron descansar cinco días. Encima, cuando empieza todo esto de la pandemia, obedezco lo que dijo el Presidente porque soy factor  de riesgo, tengo una insuficiencia cardíaca post parto, tengo jodida la válvula mitral y la tricúspide, y tomo medicación, y no podía ir a trabajar”, sigue contándonos Julieta, agregando que presentó certificado médico más toda su historia clínica que avalara su patología crónica.

“Como que se molestó mi jefa en Cosquín, y me dijo que iban a resolver mi situación. Pasando un mes de la cuarentena, me preguntaron qué iba a hacer, si iba a volver a trabajar, a lo que les dije que estaba cumpliendo con lo dispuesto por el Presidente. No me podían hacer ir a trabajar sabiendo que tengo una patología de riesgo, y es por eso que me terminaron pidiendo toda mi historia clínica”, dice Galiotti.

Finalmente, esta madre soltera termina siendo despedida el 2 de junio mediante una videollamada, mediante la cual le explicaron que la decisión fue tomada por las autoridades de la ciudad de Córdoba, y desde entonces, continúa esperando que le paguen “los dos meses que me deben”, enfatiza esta mujer indignada y desesperada ante su actual realidad.

“¡No tuvieron consideración que estamos en medio de una pandemia, que soy un factor de riesgo, que tengo tes niños a cargo! Y no se le puede hacer nada porque estuve siempre becada, y al no estar en blanco, no puedo reclamar. Pero me hicieron laburar como un educador más”, completa Julieta, quien además afirma que “nunca” faltó a su trabajo.

Galiotti acudió a un abogado laboral, el cual no le dio demasiadas esperanzas: “Es difícil de ganar el juicio”, le dijo. Por lo que esta joven madre decidió acudir a los medios como última alternativa para ser escuchada, y que al menos, le terminen de abonar lo que afirma que le adeudan.

Foto de portada: imagen ilustrativa / Residencia para adolescentes “Che Guevara (captura de pantalla).




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