Se trata de una especie muy plástica, que por sus usos se clasifican en pastoriles y graníferas. Las cebadas pastoriles (tradicionalmente mal llamadas forrajeras), se caracterizan por tener una alta producción de pasto verde.

Son utilizadas para pastoreo directo con animales, mostrando un excelente rebrote, buen anclaje y resistencia al pisoteo. Este verdeo de invierno se diferencia de la avena por ser más rápido en la producción inicial. Se siembra a fines de verano para obtener una producción temprana de forraje que permita cubrir los requerimientos nutricionales de otoño-invierno. Hay variedades específicas para este uso, siendo en su mayoría de espiga de seis hileras.

Por otro lado, las cebadas pastoriles no son recomendadas para la producción de granos por su menor potencial de rendimiento y calidad de los granos, sumado a la mayor susceptibilidad a vuelco en estado reproductivo del cultivo.

Además, debido a que la selección genética de estos materiales se basa en su aptitud para el pastoreo, presenta mayores dificultades de trilla si se destina a cosecha. Las cebadas graníferas, en tanto, se caracterizan por tener una alta producción de grano. Son sembradas a principios del invierno y su destino es la cosecha.

A su vez, dentro de las cebadas graníferas, hay variedades cerveceras y para la producción de grano forrajero. Las primeras pueden utilizarse como grano forrajero cuando no cumplen con los parámetros de calidad que la industria exige (contenido de proteínas y tamaños de los granos entre los más importantes), mientras que las segundas no son aceptadas por la industria y solo se utilizan para la producción de granos forrajeros.

En Argentina todas estas cebadas para grano son de dos hileras. Dentro de este grupo se incluyen también las variedades de cebada destinadas a la confección de silajes de planta entera.

Cebada forrajera para animalesINTA

Cebadas graníferas para alimentación animal

La apertura de nuevos mercados de grano forrajero ha sido una de las mayores causas de la expansión de la superficie sembrada de cebada en nuestro país.

El manejo de lotes de cebada para este fin requiere menores exigencias durante todo el ciclo, en comparación a la producción de cebada cervecera, siendo menos importante la calidad de la cosecha y el mantenimiento de la pureza varietal.

Todos los cultivares de cebada cervecera son útiles para producción de grano forrajero, mientras que los cultivares que no son cerveceros no son útiles para la industria cervecera. En los granos de cebada destinados a la alimentación animal los requisitos de calidad son diferentes y fácilmente alcanzables, siendo el más importante el peso hectolítrico de los granos, y además no se tiene en cuenta el contenido de proteínas.

El valor del grano de cebada forrajero es menor al cervecero, pero muchas veces las escazas diferencias en el precio, el tipo de contrato con la industria y la posibilidad de aumentar el rinde de granos forrajeros, hacen una alternativa rentable y cada vez más utilizada por los productores.

75 mil hectáreas implantadas con cebada forrajera

Las cebadas pastoriles son verdeos anuales de invierno, cuya superficie viene incrementándose a medida que pasan los años, con unas 75 mil hectáreas implantadas en la Argentina, caracterizándose por producir pasto de manera más tempranas.

Los verdeos de cebada complementan muy bien a los raigrases y las avenas, debido a que generan muy buen pasto al principio y completan su producción en el invierno.

Existe una limitante en la cebada; cuando encaña pierde palatabilidad en los animales, pero es cuando se destacan las avenas y los raigrases, destacando que dependiendo la región se recomienda un 30% de la superficie de verdeos de invierno con esta forrajera para aumentar la producción de pasto y estabilizar la oferta forrajera.

Época con necesidades pastoriles

Cuando la cebada pastoril se implanta en la época indicada de fines de verano, en 40 días produce muy buen pasto como para iniciar el primer pastoreo.

La mejor fecha de siembra es entre el 20 de febrero y el 10 de marzo para obtener muy buenas producciones de pasto a partir de los 40 días, donde se puede hacer el primer ingreso de animales al lote.

Si bien todos los cultivares poseen amplia adaptabilidad, el cultivar Rayén INTA se adapta a buenos ambientes, Huilen INTA a ambientes más secos y rústicos, Nélida INTA a planteos doble propósito, ya que posee espiga de dos hileras, como los cultivares graníferos y el nuevo lanzamiento El cultivar Trinidad INTA que eleva el techo productivo del cultivo y se destaca también en la producción de silajes.