La historia del diario. Por Luis Vinker.


Hace exactamente 17 años y dos días, el diario La Razón –uno de los de mayor tradición en nuestro país- se incorporaba al Grupo Clarín. Entre fines de aquel 2000 y los años inmediatos (a pesar de los momentos críticos que vivió nuestro país) la prensa gráfica recién vislumbraba la irrupción de los medios digitales. Y en el caso de los diarios gratuitos, a nivel mundial vivieron una expansión al dinamizar y extender la oferta. Era una modalidad que La Razón había adoptado desde tiempo antes, concentrando su distribución vespertina entre los pasajeros de los medios de transporte del área metropolitana: trenes y subtes.

Fundado en 1905, La Razón atravesó y reflejó todos los sucesos históricos y la evolución social, política y económica argentina. Disfrutó de sus momentos de expansión y también sufrió sus caídas, cambios de propiedad, distintas líneas editoriales, hasta su reconversión en gratuito. Aquella incorporación a Clarín se dio como posibilidad de renovar su vigencia y abrirse a un nuevo universo de lectores, especialmente los más jóvenes. A diferencia de otras modalidades de diarios gratuitos, se hizo una fuerte inversión y apuesta a la calidad editorial. Como diario vespertino y gratuito en ese período, La Razón ofreció coberturas inmediatas y amplias en acontecimientos como los atentados a las Torres Gemelas (una edición especial de 300 mil ejemplares en aquel mediodía) o los sucesos de Puente Avellaneda (junio de 2002, con las primeras y exclusivas imágenes). En 2008, La Razón se convirtió en matutino, aumentando su atractivo para anunciantes y lectores de la Ciudad de Buenos Aires. Se hizo hincapié en la cobertura de los fenómenos urbanos, el Entretenimiento, la Cultura y el Deporte. La Razón contó con una amplia oferta de suplementos fijos –que abarcaban el Turismo, los Autos, la Ecología, la Agenda Cultural de la Ciudad, Guía de Espectáculos, entre otros- además de los dedicados a sucesos fijos, que iban desde la Feria del Ultima edición de La Razón Libro, los Juegos Olímpicos y los Mundiales de Fútbol hasta hitos políticas como el 17 de Octubre.

Editores y redactores que hicieron sus primeras experiencias periodísticas en La Razón construyeron ese perfil urbano, dinámico e innovador, y muchos de ellos son hoy destacados periodistas de nuestros medios. Otros, destacan en el campo de la literatura. La presencia de columnistas como Casero y Gillespi acentuaron aquel perfil, acompañados además por una renovación constante del diseño. Pero los tiempos han cambiado. Aceleradamente, en la industria de la prensa gráfica. Aquel vigor e innovación que representaron los gratuitos hasta el período 2005/2006 se fue eclipsando, principalmente en Europa y Estados Unidos. El acercamiento de las nuevas generaciones a la información hoy se da, a ritmo vertiginoso, a través de otros accesos y formatos como los dispositivos móviles. Es una transformación de la industria ante la cual ni los mayores expertos pueden anunciar un horizonte preciso. En ese marco, La Razón llega hoy a su última edición. Es el momento para un agradecimiento –intenso, emocional y profundo- hacia sus editores y equipos periodísticos, sus ejecutivos, sus equipos comerciales, administrativos y de distribución, hacia los anunciantes y entidades que cimentaron su crecimiento y su permanencia. Esa obra permanecerá, más allá de la obligación y la tristeza de este momento.




Comentarios