Debido a la gran demanda que tiene la vacuna contra el coronavirus en Argentina, y de las recientes negligencias por parte del Gobierno sobre la colocación de las mismas, Sebastián Pappalardo lidera el equipo del Grupo de Nanomedicina Veterinaria de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA de Bariloche que trabaja para desarrollar una dosis Argentina.

Según informó el profesional, el grupo de desarrolladores trabajan hace años con una plataforma de vacunas, pensada originalmente para ganado, “las vacunas tanto para humanos como animales tienen una tecnología muy parecida pero las veterinarias es muy importante que sean accesibles”, aclaró Pappalardo.

En base a esto, una vez que tenían la tecnología en la mano se empezó a utilizar para el uso de distintas vacunas y debido a la necesidad de una cura para la sociedad a partir de la pandemia, comenzaron a trabajar con la dosis para combatir el coronavirus.

La vacuna china Sinopharm contra la enfermedad del coronavirus (REUTERS / Marko Djurica)(REUTERS / Marko Djurica)

Sobre el sustento económico el profesional reconoció que “aunque no fuimos financiados directamente la financiación que hubo para otros grupos nos permite comprar kits que abaratan costos”. Aunque, sí recibieron el financiamiento de la mano de laboratorios Bago.

Además, el científico explicó que existen varias estrategias para hacer vacunas y explicó que “la forma más tradicional es con un pedazo del virus o la bacteria con el que se formula una vacuna y se inyecta, el ser humano responde contra ese pedazo”. Otra es con el virus inactivo, proteínas recombinantes, que consiste en producir en escala en laboratorio una proteína como la del virus o la bacteria.

Sobre el proceso, también resaltó que no traban con el virus vivo, “ponemos un pedazo de la receta para fabricar un pedazo del virus; al inocularlo, llega a las células del sistema inmune, entra al ADN, se produce la proteína y se reacciona contra él, generando los anticuerpos”, sostiene.

La producción de la dosis cuenta con al menos cuatro etapas: demostración que se generan los anticuerpos, comprobación de la memoria inmunológica; repetición de las fases 1 y 2 y confirmación de la seguridad y la inocuidad del procedimiento.

Actualmente, la dosis se encuentra en la etapa II, que es la memoria inmunológica, “quedan dos etapas más, queremos terminarlo este año pero depende mucho de la financiación”. Agregó que son reactivos muy caros, hay muchas cosas que hay que importar, “por más que tengamos fondos siempre se necesitan más”.