Son unas 40 personas que junto a los trabajadores esenciales controlan el ingreso a la localidad y recorren casa por casa buscando posibles casos de coronavirus.


Las últimas semanas no fueron fáciles para la comunidad de Chillar: el brote de coronavirus, que lleva 22 casos positivos, puso en jaque a la tranquila localidad azuleña. Convocados por las autoridades ante la falta de personal policial y preocupados por el bienestar de su comunidad, un grupo de 40 personas se puso a disposición del pueblo y trabajan mancomunadamente para controlar los accesos, desinfectar los vehículos que llegan y recorrer casa por casa relevando datos epidemiológicos en busca de posibles casos sospechosos de COVID_19.

“El delegado Rubén Steinhauser y el subcomisario Matías Bordón se comunican con Juan Manuel Cabral y con Luján Zambruno para ver si podíamos formar una red de voluntarios para colaborar en los controles en el acceso de Chillar porque no había personal suficiente para hacer los controles ya que muchos policías que trabajan acá son de Olavarría y no estaban viniendo. Así que ellos nos convocaron a diferentes personas que siempre colaboramos en eventos comunitarios y solidarios para que nos sumemos. Hicimos una red de conocidos y amigos que nos sumamos a ayudar”, cuenta la profesora Gisela Hiriart, en diálogo con Vía Azul, sobre el inicio del grupo de voluntarios que empezó con cinco personas, pasó a 25 y ahora llegó a 40.

Parte del equipo que va puerta a puerta relevando datos epidemiológicos.

En un principio, el principal objetivo era controlar el acceso a la localidad. Sin embargo, cuando aparecieron más casos de COVID-19, el equipo de la Unidad Sanitaria Sagrado Corazón propuso formar un equipo de encuestadores que fuera casa por casa para buscar posibles casos de coronavirus inspirado en el Operativo Detectar.

“Soy promotor de salud y me convocaron mis ex compañeras porque querían hacer un relevamiento de datos, esto fue anterior a los 37 hisopados. El director del Hospital Daniel Machado quería hacer una política territorial por la cantidad de población y automáticamente dije si”, cuenta orgulloso Juani Cabral, quien se encarga de coordinar a todos los voluntarios chillarenses.

Así dividieron a Chillar en cuatro partes para realizar la encuesta.

De esta manera, se organizó un equipo de entre ocho y diez personas que se dedica desde el lunes pasado a ir casa por casa haciendo tres preguntas a los chillarenses: si tuvieron síntomas, si tuvieron contacto con algún caso positivo de coronavirus y si viajaron a alguna ciudad con circulación comunitaria del virus.

“Las entrevistas las realizamos desde la vereda. Al principio hicimos un diagrama con las chicas y dividimos el pueblo en cuatro partes. Hasta ahora llevamos relevado el 75 por ciento de la población, el total serán unas 1.500 casas. Más allá de los datos y el relevamiento, la experiencia es super reconfortante porque además del servicio y los datos que aportamos para detectar posibles casos, la gente se saca las dudas y hace preguntas”, relata el chillarense.

Cabral cuenta que van casa por casa y la primera persona que los atiende se la coloca como referente o jefe de familia. “Se pide un contacto telefónico y se cargan los datos de los convivientes y hacemos las tres preguntas. La gente nos recibe de manera super positiva, nadie se resistió. Te están esperando y quieren que entres a la casa o convidarte algo, pero por protocolo no se puede. La gente se re copa y te están super esperando”, explica el joven.

Por el momento, en el operativo territorial no encontraron casos sospechosos: “Está todo bastante controlado, encontramos casos que se habían hecho hisopados y estaban aislados. Al ser una comunidad chica es más fácil hacer una detección. Este detectar que estamos realizando es algo más finito para poder aportar un montón de datos”.

Parte del equipo de voluntarios que realiza controles en los accesos a Chillar.

Hasta este viernes, el equipo de encuestados llevaba relevado tres cuartas partes de la población y tenían pendiente aprovechar el fin de semana para terminar la encuesta. Con esos datos, el equipo médico va a tener un diagnóstico más preciso de la penetración del virus en Chillar.

“Todos los que estamos en esto lo hacemos sin fines politicos, religiosos y de ninguna otra índole, solo nos moviliza el bien de nuestra comunidad. Pedimos a nuestros vecinos q nos acompañen en esto, colaborando con buenos modales y teniendo los permisos correspondientes. Actuamos sin fines económicos y dejando horas de nuestras familias para el bien de Chillar”, agrega el coordinador sobre la importancia de la tarea realizada.

Más voluntarios en el acceso a Chillar.

Mañana, LOS CUSTODIOS DE CHILLAR, la segunda parte de esta nota contando el trabajo de los voluntarios que controlan el acceso a la localidad azuleña.




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