En un hogar de ancianos de Tandil inventaron un dispositivo para fomentar el contacto físico en medio de la cuarentena.


En tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio, los abrazos se extrañan y mucho. En un geriátrico de Tandil inventaron un dispositivo para que los familiares puedan abrazar a los abuelos que están viviendo allí y hace más de dos meses no pueden visitar.

Se trata de una manga por la que los visitantes pueden abrazar a los adultos mayores sin necesidad de entrar en contacto directo y evitan exponerlos a cualquier riesgo. La idea la tuvo la Anahí Soulié, la dueña del Hogar Reminiscencias, quién notó que por la cuarentena y la falta de visitas los residentes estaban cada vez más tristes por la falta de visitas. Incluso, algunos llegaron a dejar de comer por no ver a sus familiares.

“Uno de los problemas que tenemos hoy, que calculo que lo deben tener todos, es que ya vamos casi para tres meses de todo esto y los abuelos cada vez están extrañando más. Había una abuela de 101 años que nos decía ‘díganme la verdad, que le pasó a mi sobrino, se murió’. Otra también nos preguntaba si su hijo se había muerto”, contó Anahí en diálogo con el diario EL ECO, y agregó: “Al ver ellos que hay gente afuera y autos que pasan, pensaban que les estábamos mintiendo, y cada vez el humor estaba peor en las últimas semanas. Tratábamos nosotros de hacer de payasos, de  hacerles gimnasia, de entretenerlos, pero ya el último tiempo no querían nada de eso”.

El emotivo abrazo entre una abuela y uno de sus familiares. (Foto: El Eco de Tandil).

La propietaria del hogar explicó que la tecnología no es una opción ya que algunos de los abuelos están cercanos a los cien años, por lo que las videollamadas no siempre sirven. Allí fue cuando la mujer se enteró de que en geriátricos de España utilizan estas mangas para fomentar el contacto entre familiares y decidió construir una: “Lo estuve estudiando durante dos días con el chico de mantenimiento. Estuvimos sacando medidas y lo pudimos poner el sábado, y los abuelos están felices”.

“Yo había hablado con la Municipalidad de este problema que yo tenía y la respuesta era que no podían tener contacto, pero yo pensaba ‘tenemos que inventar algo’. Me decían que fuera a través del vidrio, pero el vidrio es frío, ellos necesitan un poco de calor. Ellos no entienden lo que está pasando. No lo entendemos nosotros que estamos bien, menos una persona grande, muchos de ellos son de campo y jamás vivieron algo así”, agregó Soulié.

La mujer contó que mandó a hacer un marco que está en la puerta por el que no entra absolutamente nada de aire, tiene doble el impermeable y las mangas tienen doble bolsa. Son mangas cocidas y pegadas y con otro plástico más como para que sea imposible que pueda entrar algo de aire.

“La abuela que no comía, al otro día de abrazar a su hija me pedía que le cortara el pelo porque la hija iba a venir a verla. Ahora ellos tienen otro humor. Tenemos un grupo de whatssapp del hogar con los 48 familiares que tenemos, donde escribimos, y ese mismo sábado puse lo que había hecho. Así que nos organizamos para que no hubiera una multitud en la calle, para respetar las reglas”, cuenta feliz la dueña.

Fue tal el éxito de su idea que tuvo que organizar turnos: los familiares pueden visitar a los abuelos de 11 a 12 y de 17.30 a 19.30

Fuente: El Eco de Tandil




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