El fiscal pidió 9 años de cárcel y los familiares de la víctimas solicitaron una pena de 10 años. A las 14.30 horas se conoce su sentencia.


Este miércoles se dará a conocer la sentencia del exministro Julio De Vido por la responsabilidad en la Tragedia de Once, en la que murieron 51 personas y hubo cerca de 700 heridos.

Desde las 9.30, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 4 leerá el veredicto en le que también se conocerán la pena de Gustavo Simenoff, exdirector de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos se Servicios Públicos.

De Vido, en prisión preventiva por otras causas judiciales, recibió la autorización para seguir la lectura desde el penal de Marcos Paz. El exfuncionario afronta en este juicio un pedido de pena de 9 años de cárcel por parte del fiscal Juan García Elorrio y de 10 años de prisión formulado por las querellas de los familiares de las víctimas y la Oficina Anticorrupción (OA).

Antes de la lectura de la sentencia, los magistrados dan a los acusados el derecho de decir sus últimas palabras ante el tribunal que les juzga por los delitos de descarrilamiento de un tren agravado por resultar personas fallecidas y lesionadas y por defraudación contra la administración pública.

En este marco, De Vido tuvo una comunicación en directo desde el penal de Marcos Paz y responsabilizó al Gobierno de Mauricio Macri por llevar adelante una “perversa persecusión política y mediática” contra él. “Daba la impresión que ya tenía escrito su alegato al empezar este juicio”, sentenció.

Además, calificó de “patético” todo el proceso en su contra, dijo que el juicio y su prisión preventiva se dieron “justo” una semana antes de las Elecciones Legislativas de 2017. “¿Qué esperanza de justicia puedo albergar hoy en mi corazón?”, preguntó a quienes van a juzgarlo.

Finalmente, argumentó: “Como cristiano tengo y debo tener esperanza en la buena fe de todas las personas, a pesar de vivir en un país donde el presidente alienta a la policía a disparar por la espalda”. Y quiso leer dos citas bíblicas, una de San Mateo y otra de San Juan, que ilustrarían su situación procesal.

Una de ellas es la que Ilustra el momento en el que Judas entrega a Jesús, que es inocente y, arrepentido, intenta devolver el dinero que cobró para llevarlo ante el tribunal, después se suicida. Luego, Poncio Pilato debe tomar la decisión de crucificarlo a pedido del pueblo, que ha sido influenciado por los sacerdotes para pedir la liberación de Barrabás y la muerte de Jesús. Pero el gobernador es alertado por su esposa, que le dice: “No tengas nada que ver con ese justo”, y se lava las manos ante su pueblo diciendo: “Inocente soy yo de la sangre de este justo. ¡Allá vosotros!”, y entrega a Jesús a los soldados para que sea crucificado. 

Su discurso terminó con una clara alusión a su falta de fe en la justicia argentina y a su esperanza en la justicia divina. “Si no lo hacen los hombres Dios, nuestro Señor, hará justicia. Alabado sea el Señor y espero que se haga justicia”, concluyó enfático.

Durante el actual proceso, la defensa de De Vido responsabilizó por el accidente a Marcos Córdoba, mientras que la Fiscalía y las querellas sostuvieron que el “estrago” fue provocado por la falta de inversión y control del Estado durante la gestión del ministro kirchnerista.

“No puedo aceptar ni por un segundo que yo pueda tener responsabilidad penal en relación con este dolor frente al que me inclino”, aseguró De Vido al declarar en julio pasado ante el tribunal oral.




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