En esta época, los niños pequeños están particularmente susceptibles al cambio de estación.


El paso del verano al otoño suele generar una ola de resfríos y gripe, y esta situación puede ser complicada para los bebés, por lo que se deben tomar varias medidas para evitar que se vean afectados:

1- Si tiene más de seis meses, asegurate de que haya sido vacunado contra la gripe. Lo mismo aplica para todos los miembros de la familia.

2- Prestá atención a los síntomas: si tiene mocos, estornudos, o molestias en la garganta, el bebé debe ser llevado al médico lo más rápido posible, ya que la medicina antiviral va a ser más potente si es administrada al poco tiempo del comienzo de los síntomas.

3- Tomá medidas preventivas: tapate la boca si tosés y la nariz si estornudás, y lavate las manos con jabón para evitar la propagación de gérmenes. También asegurate de que el hogar esté ventilado pero manteniendo una temperatura agradable.

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4- Abrigá al bebé, pero no lo hagas excesivamente ya que esto puede causar un sobrecalentamiento corporal.

5- Sacalo a pasear diariamente, pero asegurate de que esto sea en los momentos en que la temperatura sea menos extrema, según sugiere el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos.

6- Alimentalo bien: además de cuidar su higiene, alimentar al bebé y mantenerlo hidratado es lo mejor que se puede hacer para que tenga fuerzas en los momentos en que sus defensas sean bajas.

7- No lo automediques: no sigas remedios caseros ni “pruebes” a ver que funciona. Solo un médico entrenado va a poder determinar con precisión qué es lo que el bebé necesita. Seguí paso a paso lo que te diga.




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