A raíz de que días atrás el gobierno de las Islas Malvinas aprobó un nuevo marco para la evaluación de quienes puedan llegar a ser considerados como “personas prohibidas” por tener conductas inapropiadas en su visita a las islas, Vía País conversó con la Comisión de Familiares de Caídos argentinos en la guerra de 1982.

La institución, presidida por María Fernanda Araujo (hermana del soldado Clase 62 Elvio Eduardo Araujo, caído en el combate de Monte Longdon la noche del 11 de junio del ’82), fue muy clara en su posición respecto de aquellos que viajen y no manifiesten un comportamiento adecuado, de respeto a la comunidad local. Incluidos, los veteranos de guerra.

“Se sabe bien, por ejemplo, que desplegar la bandera argentina o hacerla flamear en cualquier parte de las islas, o incluso exhibir leyendas o consignas identificadas con Argentina es tomado como algo agresivo para la comunidad local”, expresó Araujo. “Y si queremos ser respetados cuando viajamos a las islas, sobre todo los familiares de los soldados cuyos restos yacen en el cementerio argentino de Darwin, entonces tenemos que respetar a los habitantes, a los isleños”.

María Fernanda Araujo, presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, durante la visita de familiares de 90 soldados localizados en el cementerio de Darwin, el 26 de marzo de 2018. A su lado, Geoffrey Cardozo, militar retirado británico que trabajó en la construcción del cementerio original y con los años colaboró con el proyecto humanitario de localización de restos de caídos, impulsado por los gobiernos argentino y británico, con la cooperación de las autoridades isleñas.

El Consejo Ejecutivo local consideró para la creación del nuevo marco de evaluación de personas -que ahora y por sus actos podrán ser arrestadas, deportadas y declaradas “prohibidas” en las islas, que el desplegar símbolos de forma provocativa, o desconocer indicaciones, o a las autoridades locales, ocasiona alarma, estrés y hasta temor entre la población isleña, según lo publicó Penguin News (el único periódico editado en las islas y dirigido por Lisa Watson) y lo reprodujo después la agencia MercoPress.

Algunos hechos, incluso, suceden en el mismo cementerio argentino de Darwin, que por ley, respecto de su cuidado y mantenimiento, está a cargo de la Comisión de Familiares. “Los veteranos de guerra, que son quienes tuvieron la suerte de volver de la contienda bélica, deben comprender que ese privilegio cobra pleno sentido al ayudar a los familiares de quienes fueron sus compañeros a poder visitar su tumba”, sostiene Araujo.

El desplegar símbolos de forma provocativa, o desconocer indicaciones, o a las autoridades locales, ocasiona alarma, estrés y hasta temor entre la población, consideran los habitantes de las islas.

La presidenta de la Comisión explicó que existen normas de comportamiento para quienes concurran al cementerio; reglas que fueron convenidas mutuamente entre los familiares de los caídos argentinos y las autoridades isleñas. “Al hecho de desplegar una bandera argentina por encima de la cintura o hacerla flamear es algo que ellos toman como un gesto político, que excede lo humanitario, por lo cual se pide no hacerlo; incluso, dentro del predio del cementerio. Nosotros hemos comprendido y aceptado eso”, dijo Araujo.

La aceptación por parte de la comunidad isleña de que los caídos argentinos fueran enterrados en el mismo territorio y que los familiares pudieran visitar sus tumbas es algo que fue evolucionando con el tiempo.

En los primeros años de la posguerra, el rechazo era muy fuerte; de hecho, una encuesta de opinión realizada y publicada por el periódico Daily Express en 1984 entre la población de las islas, reflejaba que el 45 por ciento no estaba de acuerdo con que los familiares visitaran las islas; otro 45 por ciento lo aceptaba y el 10 restante no se expresaba al respecto. Hoy, reina un notable marco de respeto y aceptación, pero bajo ciertas reglas.

Honores militares británicos durante entierros de soldados argentinos, en el primer cementerio de Darwin, poco tiempo después de la guerra del '82.

Continúa Araujo: “En cada viaje humanitario que hace la Comisión, la comunidad isleña cuida muchísimo los detalles que tienen que ver con nuestra necesidad, justamente humana, de visitar el sitio donde están enterrados nuestros seres queridos. El cementerio luce muy cuidado y eso es fundamentalmente por el respeto que tienen los isleños, tanto su gobierno como la comunidad en general. También, sus fuerzas armadas, que siempre rinden sus honores a quienes en el ’82 fueron sus enemigos”.

Finalmente, María Fernanda expresa algo con la mayor simpleza; profundamente emocionada, pero con la fortaleza necesaria para que el mensaje llegue a quienes podrían por sus actos perjudicar en definitiva que los familiares sigan teniendo la posibilidad de visitar el cementerio: “Quisiera que cada veterano de guerra, o todo aquel que pueda viajar a las islas, piense antes de actuar en qué le diría un soldado que ofrendó su vida en un gesto pleno de amor. Seguramente, le pediría que hiciera todo lo posible para que su familia pueda seguir visitándolo. En su tumba. En su cruz”.