Con fotos en blanco y negro se busca visibilizar la gran cantidad de femicidios en este país y la lucha por los derechos de las mujeres.


Miles de mujeres publicaron en la última semana una foto propia en blanco y negro con el hashtag “Challenge Accepted” para promover la aceptación más allá de los juicios estéticos. Sin embargo, el significado detrás de este el reto viral se originó en Turquía para visibilizar la lucha contra la violencia de género, en un país donde son asesinadas por año más de 400 mujeres.

Recientemente, la historia de Pinar Gültekin, una joven de 27 años que fue asesinada por su expareja, tomó fuerza en las redes al mismo tiempo que se conoció que Turquía analiza retirarse de la “Convención de Estambul”, la cual reconoce como delito la violencia contra la mujer.

Pinar Gültekin fue asesinada por su expareja en Mugla, en las costas del Mar Egeo. (Instagram)

Cada vez que una mujer es víctima de un femicidio, su fotografía es publicada en los medios de comunicación en blanco y negro. Por estos días fue cuando cientos de mujeres turcas comenzaron a replicar las fotos de las víctimas también en sus cuentas de Instagram.

El “challenge”, que llegó a muchos países de América con mensajes alejados del original, se puede convertir ahora en una herramienta para que más mujeres conozcan la lucha de las feministas turcas.

Según explicó la politóloga y docente de la UBA, María Constanza Costa, en Turquía hay una discriminación muy alta de las mujeres en el mercado laboral y una tendencia natural a confinarlas a las tareas domésticas del hogar. Además, la tasa de analfabetismo entre las mujeres es cinco veces mayor que la de los hombres.

Sule y Sümeyye. Víctimas de femicidio. (Instagram)

Las conquistas de los movimientos feministas en Turquía

“En Occidente sucede algo bastante paradójico: a la hora de evaluar la lucha feminista en Oriente Medio, hay más esfuerzos puestos en interpretar a las mujeres que por escucharlas. También es un momento importante de las expresiones feministas en esa región y en el norte de África, si pensamos en lo que sucede ahora en Egipto con esta suerte de #MeToo que se está despertando, y también con el aporte del feminismo islámico -muy criticado dentro del feminismo occidental-, que dentro de la religión busca la igualdad de género entre hombres y mujeres”, explicó Costa en diálogo con VíaPaís.

Los movimiento de mujeres tiene mucho peso en Turquía: en 2012, por la presión de las movilizaciones, el gobierno tuvo que dar marcha atrás a su proyecto de limitar el acceso al derecho al aborto, que es legal desde 1983.

Protesta por los derechos de las mujeres en Egipto, 2013 (Web)

También fueron protagonistas de la serie de protestas que acontecieron en el parque Taksim Gezi en 2013 contra reformas propuestas por el entonces primer ministro y ahora presidente, Recep Tayyip Erdoğan: “Ahí se popularizaron las famosas frases ‘Cállate Erdogan, ahora hablan las mujeres’ y ‘Corre, Tayyip, que vienen las mujeres'”.

“Los movimientos feministas y sus conquistas también fueron una pieza fundamental para que la Unión Europea avanzara en las negociaciones de la adhesión de Turquía al bloque regional”, dijo Costa, que también es magíster en Migraciones Internacionales.

A pesar de que las negociaciones se estancaron, en 2004 se llegó a reformar el Código Penal en favor de los derechos de las mujeres: se despenalizó el adulterio y se endurecieron los castigos por violencia doméstica y acoso sexual.

Mujeres manifestantes bailan la canción de “Un violador en tu camino” en Estambul. Foto: AFP

Sin embargo, en los últimos años el gobierno tuvo un giro islamista y los derechos de las mujeres se redujeron. Según apuntó Costa, “Erdoğan mismo se pronunció en contra de la igualdad de género, afirmando que hombres y mujeres no son iguales, o que las mujeres que no son madres están incompletas”.

En 2019, las mujeres se arriesgaron a enfrentar penas de hasta dos años de cárcel por interpretar la canción ‘Un violador en tu camino’. Esto despertó la solidaridad de las diputadas opositoras que interpretaron la canción en el parlamento y la imagen dio la vuelta al mundo”.

Diputadas turcas entonan ‘Un violador en tu camino’ en el Parlamento (Captura)

La Convención de Estambul

El tratado de Estambul protege a la mujer de la violencia doméstica. La decisión de Polonia de retirarse hace algunos días -argumentando una supuesta ‘ideologización’ del tratado- puso en alerta a otros países donde los movimientos religiosos son muy fuertes y tienen capacidad de presión”, detalló la politóloga.

El presidente de Turquía tuvo un importante revés en junio de 2019, cuando el candidato de su partido político, el AKP, perdió las elecciones municipales en Estambul. Desde entonces, busca recuperar popularidad apoyándose en el sector islamista más duro y se muestra cada vez más lejos de la Unión Europea.

“Es un momento donde la crisis económica y algunas decisiones no del todo acertadas en política exterior ponen en riesgo su popularidad, su imagen positiva. En ese afán de afianzar al votante duro es que tomó la decisión de convertir Santa Sofía en mezquita, entonces no es descabellado pensar que podría retirarse de la convención de la Estambul“, concluyó Costa.

La retirada de este tratado significaría un retroceso en los derechos de la mujer y una zona gris en la reglamentación sobre violencia de género.




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