Argentina aprobó una Ley de Economía del Conocimiento (27.506) durante el gobierno de Mauricio Macri, pero la nueva gestión la suspendió en enero y ahora un reemplazo que ya tiene media sanción avanza en el Congreso. Sin embargo, en ese cambio se perdió una cláusula fundamental: la nueva versión dejó afuera la estabilidad fiscal por diez años para las empresas.

"El corazón de la ley anterior era la estabilidad fiscal", lamenta Joan Cwaik, especialista en tecnologías emergentes y gerente de marketing de Maytronics, en diálogo con Vía País. En tanto, el experto enumera los valores del sector para la industria argentina: "Involucra aproximadamente 600.000 personas, unas 7.000 pymes, y representa el 8% de las exportaciones totales del país".

Joan Cwaik (Gentileza)

"La economía del conocimiento puede generar un millón de empleos en la próxima década, pero para eso hay que cuidarla. Si le ponen tantos topes se fomenta la exportación de cerebros", asegura Cwaik,

Y al respecto, agrega: "El sector se generó y desarrolló producto de la estabilidad fiscal. Tenemos que cuidarlo y seguir empujándolo. De acá a los próximos diez años puede crecer tres veces en cuanto a capacidad de empleo: crear un millón de puestos de trabajo".

Ley de Economía del Conocimiento

El investigador también destaca que Argentina está muy bien valorada internacionalmente en cuanto su industria tecnológica. "Los emprendedores y empresas argentinas representan la punta de lanza a nivel mundial", sostiene Cwaik.

No obstante, Cwaik teme que la nueva ley perjudique al sector. "Si bien se mantuvieron los beneficios impositivos -reducción de alícuota sobre el impuesto a las Ganancias y sobre el pago de contribuciones patronales- de alguna forma se eliminó la estabilidad fiscal y eso es un gran desmotivador para el sector", asegura, y teme que así "las industrias se empiecen a ir del país" y haya "una pérdida de confianza internacional".

"Si les ponen tantos topes estamos fomentando la exportación de cerebros, que las empresas se radiquen en otros países y los recursos que aportan al mercado local empiecen a irse", concluye Cwaik.

Ley de teletrabajo

Otra norma que también avanza en el Congreso y ya fue aprobada en Diputados es la Ley de Teletrabajo, cuya necesidad se transformó en una prioridad bajo el contexto de la pandemia. En ese sentido, para Cwaik "son dos leyes clave que se vinculan estrechamente".

"Tenemos que ser muy conscientes de que la tecnología evoluciona mucho más rápido que los marcos normativos y que el contexto nos obliga a empezar a debatir estas cosas. Es fundamental poner estos puntos en discusión y que cada uno desde nuestro sector de trabajo empiece a comprender y aportar la mirada de la realidad que está viviendo", considera.

Joan Cwaik (Gentileza)

Sin embargo, el texto que se aprobaría en el Senado no es equilibrado para Cwaik y advierte que podría traer más problemas que soluciones: "Le da mucho poder al empleado", opina el experto, pero cree que lo más grave es que no se adapta a las formas modernas de trabajar.

"Por ejemplo prohíbe toda comunicación fuera del horario de trabajo. Todos los que trabajamos sabemos que a veces hay que contactarse con la otra persona fuera del horario habitual. Esta cláusula no contempla la realidad de un mundo que se mueve de una forma muy dinámica", analiza Cwaik.

Ley de teletrabajo (Web)

Por otro lado, el experto considera: "Esta ley da más chance al empleador de sufrir juicios laborales por cualquier cosa, y no se adecúa al mundo de 2020, donde tenemos redes sociales, mercados globales y distintos horarios. El respeto por los horarios de descanso es importante, pero tampoco puede ser una obligatoriedad".

"Se basa en un mundo de hace 30 años. Al tener tanta rigidez está matando la clave del teletrabajo, que es la flexibilidad", cierra.