No hay en los registros oficiales una caída tan pronunciada. La peor baja de este siglo había sido del 16,7% en marzo de 2002. Lo que más cayó fue la construcción, con 86,4%.


La actividad económica de la Argentina tuvo la peor caída de la historia en abril al registrar una contracción del 26,4% en términos interanuales, según el estimador mensual (EMAE) publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El desplome, que se dio por la paralización que generó la cuarentena con la con que se busca contener el avance de la pandemia de Covid-19 en la Argentina, es mucho peor que el derrumbe de diciembre de 2001 y enero y marzo de 2002.

Fuentes del Indec indicaron a este medio que no hay otro registro que señale una caída tan profunda en una comparación interanual, por lo que se trata de un fenómeno récord y completamente extraordinario.

El indicador desestacionalizado observó una caída de 17,5% respecto al mes anterior, mientras que el indicador tendencia-ciclo disminuyó en 0,3%, precisó el Indec.

Los sectores que mostraron mayores caídas fueron construcción, con un 86,4%; y hoteles y restaurantes, con un 85,6%.

Los que más incidieron en la retracción del nivel general de la actividad fueron Industria manufacturera, con un desplome del 34,4%, y el comercio, con una retracción del 27%.

La actividad agropecuaria bajó 10,3%; la pesca, 19%; la explotación de minas y canteras, 20,4%; la producción de electricidad, gas y agua, 8,3%.

También cayeron muy fuerte transporte y comunicaciones, con 26,1%; la actividad inmobiliaria, 19,7%; administración pública, 12,9%; enseñanza, 10,6%; servicios sociales y de salud, 32,6%; entre otros.

El Indec relacionó estas caídas históricas directamente a la pandemia. Dijo que el Covid-19 impactó de lleno sobre la actividad durante abril e indicó que con estos datos, la actividad acumuló una reducción de 11% en los primeros cuatro meses del año con relación al mismo período de 2019.

Según las comparaciones interanuales que realiza el Indec, la economía viene cayendo de forma consecutiva desde agosto de 2019, dado que en julio había registrado el último dato positivo: 0,6%.

Otros datos

A fines de mayo el IGA-OJF, el proxy del nivel de actividad de Orlando J. Ferreres, había indicado ya que el nivel general de actividad registró una caída de 19,2% interanual en abril, acumulando así una contracción de 9,2% para el primer cuatrimestre del 2020.

Para Ferreres, dueño de la consultora, el Gobierno debe enfocarse en resolver la crisis de deuda del país porque la recuperación dependerá en gran medida de que la Argentina no esté en default.

Ningún estudio privado se acercó, siquiera, a la caída que finalmente reportó el Indec al dar a conocer el EMAE de abril.

Profunda y sostenida

Los datos del Indec muestran que en marzo, con doce días de cuarentena estricta, la actividad económica ya había caído 11,5% respecto al mismo mes de 2019. En abril, el confinamiento se extendió durante todo el mes. Las flexibilizaciones se iniciaron a principios de mayo, por lo que abril pudo haber sido el piso.

Otras caídas históricas fuertes se registraron en abril del 2009, con un 11,9%, y mayo de ese mismo año, con una baja del 13,7%. Por entonces, Argentina y la región sufrían el impacto de la crisis financiera internacional que llevó a la quiebra a Lehman Brothers.

Incluso la caída registrada en abril es muy superior al derrumbe del 15% que registró el EMAE en diciembre de 2001 y de aquel 16,5% de enero y 16,7% de marzo de 2002, cuando la Argentina vivía momentos dramáticos por una crisis económica, financiera, política y social.

Y un dato que también marca la gravedad de la actual y sostenida crisis argentina es que la actividad económica se achicó en 22 de los últimos 24 meses. La pandemia parece haber venido sólo a profundizar la baja.




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