Uno de los grupos de bonistas, al que pertenece Blackrock, deslizó que podría ir a la Justicia.


A pesar de que el Gobierno argentino mejoró la oferta de reestructuración de deuda, los acreedores la rechazaron, por tercera vez. En Casa Rosada aseguran que no habrá una propuesta mejor.

La propuesta que presentó el ministro de Economía Martín Guzmán a los acreedores incluye un plazo de gracias de un año (más corto que el anterior), menores quitas de capital (de 5-7% a 3%) y pago de cupones más generosos, que llegarán a ser de 5% anual para algunos de los diez bonos a emitir.

El presidente Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán (DPA)

La propuesta también formalizó la inclusión de un nuevo bono atado al nivel de exportaciones que pagaría un 0,75% extra a los acreedores a partir de 2026 y hasta 2046.

Mientras, dos grupos de bonistas presentaron sus propias contraofertas: el grupo Ad Hoc, integrado entre otros por Blackrock, propuso un esquema de pagos con tasas de interés más altas. Pero, afirmaron, implica un alivio para el Estado de 2000 millones de dólares.

Otra asociación de acreedores (Bondholder Group, integrado por Fintech y Gramercy, entre otros), a pesar de estar más cerca de la última oferta oficial, busca cobrar una porción más alta de intereses y que el cupón atado a las exportaciones empiece a pagar en 2024.

En Casa Rosada, cerca de Guzmán, distinguen entre estos dos grupos: el de Blackrock es visto como el más inflexible, mientras que de Bondholder Group dicen que “considera más lógica nuestra propuesta”.

La tercera propuesta difundida el miércoles implica un “valor” del canje cercano a los 50 dólares por cada 100 de deuda, en línea con lo que había recomendado el FMI. “Tenemos orden del Presidente de no movernos de esa oferta“, dijeron desde el ministerio de Economía a TN.com.ar.

Los inversores respondieron proponiendo ajustes con los que Argentina no puede comprometerse de manera razonable”, expresó el Gobierno en un comunicado. “Algunos de los cuales son ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda que necesita la República para restaurar la estabilidad y para avanzar con un programa con el FMI”.

“El proceso de negociación con nuestra comunidad inversora reveló que las demandas de los inversores a menudo divergen y no se pueden conciliar fácilmente. La República evaluará todas las opciones disponibles como parte de un proceso integral para restaurar la estabilidad macroeconómica”, agregó.

Por su parte, el grupo Ad Hoc (el de Blackrock) respondió que “las autoridades han optado por profundizar innecesariamente este período de deterioro económico al rechazar nuestra solución sostenible y sensata”, e incluso deslizó la posibilidad de ir a la Justicia.

“Dado el fracaso de las negociaciones de los tenedores de bonos, nuestro Grupo ahora está considerando todos los derechos y recursos disponibles en nuestra capacidad como fiduciarios para los millones de ahorradores que servimos en todo el mundo”, comunicó.

Poco después de que se conociera el rechazo a esta tercera oferta oficial, el presidente Alberto Fernández admitió que hay “diferencias” con los acreedores. “Algunos acreedores tomaron una actitud de dureza que no se entiende”, dijo en referencia a Blackrock.




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