Un terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de California, desde Sacramento hasta México. El suceso provocó daños en edificios y caminos, y dejó varios heridos.

En ese momento, los dos conductores de un canal de noticias de Los Ángeles, Estados Unidos, fueron sorprendidos por los temblores, mientras transmitían en vivo el noticiero.

Sara Donchey y Juan Fernández conducían el noticiero vespertino de KCAL, la filial local de CBS, cuando todo empezó a temblar. "Les pedimos que nos aguarden un momento porque nos estamos asegurando de que no vaya a caer nada en el estudio", explicó la periodista a los espectadores, mientras se podía ver su cara de terror frente a esta situación.

Luego, se pudo ver cómo la mujer agarró el brazo de su compañero y, asustada, explicó: "Son las 8.21 aquí y estamos experimentando un fuerte temblor. Creo que tenemos que meternos debajo del escritorio". Finalmente, la señal se fue a un corte.

Se trata del sismo más fuerte de los últimos 20 años en la zona. En esta línea, las autoridades dijeron que los daños parecer no ser tan malos como se esperaba y que menos de 200 personas están refugiadas en albergues.

En este momento, las cuadrillas de trabajadores de California evaluaban los daños causados en edificios, caminos, tuberías de gas y agua, y demás infraestructura.

(Mario Tama/Getty Images/AFP)

Pero el pronóstico de temperaturas de unos 38 grados y las advertencias de los sismólogos de que podrían ocurrir réplicas intensas durante los próximos días, o semanas, provocaron que se tomaran mayores precauciones.

De acuerdo al testimonio del general mayor David Baldwin, la Guardia Nacional de California enviará un contingente de 200 efectivos, apoyo logístico y aeronaves.

El sismo se registró a las 8:19 de la noche con epicentro a 18 kilómetros (11 millas) de Ridgecrest, la misma área del desierto de Mojave donde apenas un día antes hubo otro sismo de magnitud 6,4.

April Hamlin, vecina del lugar, contó a los medios locales que "ya estaba en vilo" cuando se presentó el segundo sismo. Ella y sus tres hijos pensaron que se trataba de otra réplica.

Mario Tama/Getty Images/AFP

"Pero siguió intensificándose", dijo, y agregó: "La televisión se cayó y quedó colgada del cable. Escuchamos cómo se rompía. Escuchamos vidrios rompiéndose en otras habitaciones, pero lo único que pudimos hacer fue quedarnos donde estábamos hasta que terminó".

En el condado San Bernardino, el gobernador Gavin Newsom declaró estado de emergencia por "condiciones de extremo peligro para la seguridad de las personas y de propiedades".

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La Oficina de Servicios de Emergencia de California trajo catres, agua y comidas, e instaló centros para refrescarse, según contó su director Mark Ghilarducci.

La policía de caminos estatal cerró un tramo de 48 kilómetros (30 millas) de la ruta estatal 178 entre Ridgecrest y el poblado de Trona, al suroeste de Death Valley, debido a un derrubio y a la presencia de cuarteaduras graves.