Cuál sería el mayor problema de los jubilados, según un estudio psicológico
Una serie de expertos revelaron que los adultos mayores no sufren ni por el dinero ni por el aburrimiento. Cuál es la pérdida que impacta en la identidad personal.


Uno de los fenómenos que más afecta a los jubilados tiene que ver con la falta de trabajo y que todavía tiene impacto en la identidad personal. Esto fue analizado por la psicología, que reveló que el mayor problema no es ni el dinero ni el aburrimiento.

Durante años, la jubilación fue vista como una meta deseada: más tiempo libre, menos estrés y la oportunidad de disfrutar la vida sin las obligaciones laborales. Sin embargo, un reciente estudio difundido por el sitio Ouest-France y analizado por especialistas en psicología pone en duda esta creencia.
Según el informe, el verdadero desafío para los adultos mayores no pasa por cuestiones económicas o la falta de actividades, sino por la pérdida de identidad y el rol social que el trabajo les confería durante décadas.
El informe indica que muchas personas construyen gran parte de su identidad a partir de su profesión o actividad laboral. Al dejar de ejercer ese rol, no solo pierden ingresos o rutinas, sino también reconocimiento, propósito y sentido de pertenencia. Los psicólogos advierten que la jubilación no solo transforma el día a día, sino que impacta en la autoestima y en la forma en que las personas se perciben a sí mismas.

Esta transformación suele ser silenciosa pero profunda. En ausencia de un rol social claro, algunos jubilados experimentan una sensación de vacío o inutilidad difícil de gestionar. El estudio remarca que, más allá de las finanzas, el mayor desafío es responder a una pregunta clave: qué lugar ocupa ahora la persona en el mundo. La respuesta a este interrogante es fundamental para evitar crisis de identidad y malestar emocional en la nueva etapa.
Aunque suele asociarse la jubilación con el aburrimiento, la psicología plantea una perspectiva diferente. El problema no es la falta de actividades, sino la falta de sentido en las tareas cotidianas. Diversos trabajos científicos coinciden en que llenar la agenda con ocupaciones no evita el malestar si no existe una motivación real o un propósito claro.

El paso a la jubilación implica un proceso similar a un duelo: dejar atrás una etapa que organizó la vida durante años y aprender a redefinir objetivos personales. Los especialistas subrayan que pueden aparecer ansiedad, desorientación o incluso depresión ante la ausencia de estructura y reconocimiento social.
Por eso, la mejor estrategia es prepararse emocionalmente para el retiro, redefinir metas, construir nuevas rutinas y participar en actividades sociales o comunitarias que permitan recuperar la sensación de utilidad y pertenencia, pero desde un lugar diferente al laboral.