Miquel Nadal, psicólogo: "Si quieres aumentar la productividad, el café de la mañana debe ser como mucho dos tazas y no tomarse después de las 11 de la mañana"
El especialista analiza cómo el consumo de cafeína, el azúcar y la gestión de las primeras horas de trabajo condicionan el nivel de energía y el descanso.

Optimizar el rendimiento en la jornada laboral trasciende la simple organización de la agenda o el cumplimiento de listas de tareas pendietes. La capacidad de concentración y la gestión del esfuerzo diario están profundamente ligadas a los hábitos fisiológicos de la rutina matutina. En este contexto, el psicólogo Miquel Nadal pone el foco en la relación entre el consumo de cafeína y el rendimiento mental, señalando una pauta concreta sobre la infusión matutina: "Como mucho tiene que ser dos tazas de ristretto y preferiblemente no después de las once de la mañana".

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El profesional advierte que la cafeína actúa como un estímulo sumamente intenso sobre el organismo recién despierto. Por este motivo, aconseja no ingerir café a primera hora con el estómago vacío. La recomendación técnica es consumir algún alimento antes de introducir esta sustancia, evitando así picos de estrés metabólico que comprometan la atención sostenida a lo largo del día.

El reloj biológico, el azúcar y el límite de las 11 de la mañana
El momento del día en que se consume café resulta tan determinante como la cantidad. Establecer las 11 de la mañana como horario límite responde a la necesidad de preservar la arquitectura del sueño nocturno, indispensable para la recuperación cognitiva:
- Efectos sobre el descanso: La cafeína ingerida a partir del mediodía puede permanecer en el torrente sanguíneo durante horas, provocando microdespertares y un descanso más superficial.
- Control de glucosa: Nadal señala que el consumo constante de azúcar y glucosa genera fluctuaciones de energía que perjudican directamente la capacidad de foco.
- Reducción de estímulos: Minimizar los azúcares refinados por la mañana ayuda a mantener un nivel de alerta estable sin caídas repentinas de productividad.
Sostener este equilibrio metabólico permite afrontar las tareas complejas con mayor claridad mental.
CÓMO TOMAR CAFÉ PARA SER MÁS PRODUCTIVO ☕🧠
— Vía País (@ViaBsAscomar) September 11, 2026
El psicólogo Miquel Nadal explica por qué no deberías tomar más de dos tazas por mañana ni consumirlo después de las 11. Claves para cuidar el descanso y el foco mental. pic.twitter.com/5HXndPKoWH

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Proteger las primeras horas y auditar las fuentes de energía
Además de las pautas de alimentación y cafeína, el especialista estructura la productividad en torno a la gestión del tiempo y la atención. Nadal propone proteger las primeras horas de la jornada laboral posponiendo actividades como la revisión constante de mensajería o la asistencia a reuniones imprevistas. Dedicar ese primer bloque de tiempo a labores que requieran máxima concentración garantiza un avance significativo antes de que aparezcan las interrupciones habituales del entorno de trabajo.

Finalmente, el psicólogo invita a realizar un análisis consciente sobre las tareas diarias y los contactos profesionales para identificar cuáles aportan dinamismo y cuáles generan un desgaste innecesario. Esta revisión crítica de las cargas de trabajo, sumada al control del consumo de cafeína y azúcar, constituye la base propuesta por el especialista para sostener un alto nivel de productividad sin poner en riesgo el bienestar físico y mental.
