Adrián Garrido, psicólogo: "El paciente no recuerda lo que se habló en la sesión pasada, pero sí la sensación con la que salió de ella"
El especialista en comportamiento explica la neurobiología de las emociones y revela por qué el impacto afectivo perdura mucho más que las palabras en la memoria.
El psicólogo explicó cómo causar una buena impresión en los pacientes.(Gentileza)
Preparar minuciosamente un discurso, ensayar frases perfectas o memorizar datos para impresionar en una primera cita, una entrevista laboral o una reunión clave es un esfuerzo muy habitual. Sin embargo, la psicología moderna señala que el cerebro humano no guarda las interacciones sociales como una transcripción literal. A la hora de evaluar a alguien, las personas suelen olvidar la gran mayoría de las palabras pronunciadas, pero conservan intacta la huella emocional que esa interacción les dejó.
El psicólogo y profesor universitario Adrián Garrido sintetizó este fenómeno a partir de su propia práctica profesional en el ámbito clínico. "Un paciente no recuerda lo que hablamos en la sesión pasada, pero sí recuerda la sensación con la que salió de ella", explicó el especialista, remarcando que esta dinámica no responde a una falta de atención, sino al funcionamiento biológico de los sistemas de memoria.
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El psicólogo Adrián Garrido explica por qué el cerebro olvida las palabras pero almacena las emociones en la amígdala. Cómo influye el impacto afectivo en las relaciones. pic.twitter.com/Cjx4O0JaCo
La neurobiología del recuerdo y el rol de la amígdala
La razón por la cual los sentimientos prevalecen sobre el lenguaje radica en la arquitectura del cerebro humano y en las estructuras encargadas de procesar los estímulos externos:
Procesamiento del lenguaje: Las palabras y las estructuras gramaticales se codifican en zonas de la corteza cerebral asociadas al razonamiento lógico, donde la información suele perder precisión con el paso del tiempo.
Memoria emocional profunda: Las emociones, en cambio, se almacenan en la amígdala, una estructura subcortical profunda cuyas huellas son considerablemente más duraderas y resistentes al olvido.
El poso sentimental: Con el correr de las semanas o meses, la memoria olvida el texto exacto pero conserva si la otra persona la hizo sentir escuchada, valorada, tranquila o, por el contrario, juzgada e incómoda.
La clave es cómo se siente el paciente tras la sesión.(Canva)
Esta diferenciación biológica explica por qué las experiencias afectivas condicionan las relaciones interpersonales de forma mucho más determinante que la elocuencia verbal.
Un cambio de foco para mejorar las relaciones interpersonales
Comprender cómo se fijan los recuerdos emocionales invita a transformar de manera radical la forma en que encaramos la comunicación cotidiana. En lugar de concentrar la energía en memorizar monólogos ingeniosos o intentar proyectar una imagen perfecta, la clave para generar un impacto positivo y auténtico consiste en prestar atención a las sensaciones que se despiertan en el interlocutor.
Los detalles a los que los psicólogos deben prestarle atención.(Canva)
Para lograr que esa huella sea favorable, los especialistas recomiendan ejercitar la escucha activa, la empatía y la presencia plena. Generar un clima de calidez donde la otra persona se sienta respetada e importante deja una marca indeleble que trasciende cualquier frase hecha, demostrando que en el arte de comunicarse, la emoción siempre le gana a la técnica.