Pamela Fuchs y Franco López son positivos de Covid -19, son amigos "casi hermanos" y decidieron transitar la enfermedad juntos. Pamela estuvo internada y no tiene más que palabras de agradecimiento para todo el personal del Hospital Pirovano.


La amistad es uno de los tesoros más valiosos que tienen los seres humanos y bien lo sabe Pamela Fuchs. Conoce a Franco López desde hace diez años, son “casi hermanos” según sus palabras, y hoy les toca transitar juntos los males del Coronavirus.

Pamela estuvo internada algunas horas en la sala Covid del Hospital Pirovano y no tiene más que palabras de agradecimiento para todo el personal de salud por la atención y la contención que recibió en ese difícil momento. En dialogo exclusivo con Vía Tres Arroyos Pamela Fuchs nos cuenta como atraviesa este momento junto con su buen amigo Franco, a quien decidió acompañar, para cursar juntos los días de la enfermedad.

Pamela y Franco

“Es una sensación angustiante, un poco por lo que sentís con el virus y otro poco por lo que te hacen sentir los demás – relató Pamela – , te preguntan ¿y de dónde te contagiaste? Y la verdad es que no sabemos. Franco, es repartidor en una empresa y siempre tomó todas las medidas necesarias, anda con el alcohol en gel encima y el barbijo desde el primer día. Siempre fue muy responsable al respecto”.

Sobre cómo fueron desencadenándose los sucesos Pamela dijo: “Con Franco nos juntamos a cenar el sábado 12, principalmente porque los dos siempre fuimos muy responsables con respecto a los cuidados sanitarios que hay que tener. Yo siempre por lo general vengo y paso unos días con él, por lo que había decidido pasar el fin de semana en su casa. El domingo cuando nos levantamos Franco se sentía mal, con dolor de cuerpo, fiebre y dolor de garganta. Llamamos al hospital y cuando fuimos nos dicen que a Franco lo van a aislar 48 horas, pasado ese plazo si continuaba con síntomas le iban a realizar el hisopado. Yo no tenía síntomas. Le dieron medicación para bajar la fiebre y lo mandaron para su casa y a mí a mi domicilio”.

“La verdad es que Franco, no se podía mantener en pie, – continuó Pamela – él vive solo y pensé que si le pasaba algo, si tenía algún pico de fiebre hasta que pueda comunicarse con alguien podía pasar cualquier cosa, eso sumado a que yo había pasado todo el fin de semana con él y a pesar de que habíamos tenido todos los cuidados, era muy probable que también estuviese contagiada por lo que decidí quedarme para cuidarlo. Mi hermana es paciente de riesgo por eso tampoco quise volver a mi casa”.

Pamela y Franco

“El domingo a la madrugada lo escucho que estaba respirando muy mal, le tomo la temperatura y tenía 39 grados por lo que llamamos nuevamente al hospital, nos recomendaron baños de agua tibia y paños fríos en la cabeza. El lunes se levantó y parecía otro, estaba sin síntomas pero a la tarde volvió a subirle la fiebre por lo que le adelantaron el hisopado para el día martes”.

“Ese mismo día yo empecé a perder el olfato, había estado todo el día desinfectando con lavandina y pensé que podría haberme hecho mal eso. Llamamos al hospital, porque nos dijeron que ante cualquier eventualidad lo hiciéramos y para descartar una posible intoxicación con la lavandina, me aplicaron unos inyectables y quedamos a la espera del resultado de Franco, que dio positivo el día miércoles. A mí me consideraron positivo porque estaba con él.”

“A la tarde mis síntomas empeoraron, con vómitos y malestar general, llamamos al hospital y cuando me llevan directamente me internan porque me había deshidratado. Los médicos nos dijeron que a algunos los ataca por el lado respiratorio y a otros por el lado digestivo, el jueves me hicieron el hisopado porque como yo no soy conviviente de Franco por protocolo me lo tenían que hacer, me dieron el alta y el viernes como se suponía el resultado fue positivo”.

Consultada sobre cómo fueron sus días en el hospital Pamela relató: “Cuando tuve que ir al hospital y aún era un posible caso positivo sin confirmar, me estaban esperando y me hicieron pasar al área restringida mientras iban rociando con alcohol en gel el camino que yo iba pisando, me llevaron a una salita que tienen preparada, me hicieron desvestir y dejar todas mis pertenencias, me dieron un barbijo, una cofia, una bata y unas botas y me pasaron el suero para estabilizarme de la deshidratación, a la hora más o menos me confirmaron que me iban a pasar a la sala covid. Desde ese momento para trasladarme me meten con la camilla adentro de una capsula, como una carpa arriba de la camilla y ya me designan la cama donde iba a pasar la noche, en la habitación estaba sola”.

“Entraban dos enfermeras, una se quedaba en la puerta y anotaba todos los datos y la otra me hacía los controles con elementos que solo estaban adentro de esa habitación, cuando salían se sacaban una bata de plástico y otra de friselina, usaban dos cofias, se sacaban una y se quedaban con otra lo mismo con los guantes siempre usaban dos pares. Cada vez que entraban y salían se repetía el protocolo, llevaban además una máscara y las gafas transparentes, además de desinfectar todo los elementos al salir o entrar”.

“Cada una hora aproximadamente alguna enfermera pasaba, a veces no ingresaba pero desde la puerta me preguntaban si estaba bien. Con una de ellas me quede charlando un rato me contó que está orgullosa de lo que hace, es como un policía o un bombero, pase lo que pase tienen que estar, que como todos tiene miedo porque son los más expuestos, que hay noches que se va a dormir angustiada. Es increíble el trabajo que hacen, deberíamos valorarlos más como se lo merecen –expuso Pamela – .

A veces cuando lees las noticias y lees algunos comentarios de la gente atacando de una manera terrible al personal de salud, no lo podes entender. Yo estuve internada y puedo decir que la atención es excelente, además de la contención que te brindan”.

Pamela y Franco hoy transitan juntos la enfermedad, por suerte, ya con síntomas leves y sin riesgos. A pesar de los muchos cuidados que siempre tuvieron les tocó lidiar con un virus que está donde menos lo imaginamos.

Para finalizar Pamela reflexionó: “que la gente no sienta que es un crimen contraer el virus, que lo haga saber por una cuestión de llevar tranquilidad a la gente, porque lo que más desespera a veces es no saber quiénes son los enfermos. Algunos lo hacen por chusma pero créanme que hay muchísima más gente que lo hace por solidaridad y empatía”.

Pamela y Franco




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