Los vecinos de la localidad pampeana de Jacinto Arauz no salen de su asombro: una mujer desapareció varias horas y cuando la encontraron dijo que una luz la transportó unos 65 kilómetros y la dejó en el lugar donde la encontraron.

El martes por la tarde, la pareja de la mujer notó su ausencia al volver a la casa, como el tiempo pasaba y no daba señales, dio aviso a los demás familiares, pero al notar que el celular se apagó acudieron a la policía y bomberos para encontrarla.

La búsqueda se intensificó en horas de la noche por la zona conocida como Cuatro Esquinas, pero los perros no lograban dar con el rastro de la mujer. Matías Alvarez, jefe de la Policía local, detalló a La Arena que los animales especializados seguían un rastro hasta unos 150 metros del hogar pero después se perdía.

Aparición y misterio: la mujer solo se comunicaba escribiendo

La angustia se disipó en horas de la mañana del miércoles cuando la mujer envió una foto donde se veía una calle pero no se la podía identificar. La desaparecida fue encontrada por policías de Colonia Santa Teresa, ubicada a unos 65 kilómetros de donde había sido vista por última vez.

Para corroborar que esté en buenas condiciones, fue trasladada al hospital de Guatraché pero la derivaron al centro de Salud de General Acha ya que tenían que realizar estudios específicos ya que la mujer no hablaba, solo se comunicaba escribiendo.

Fue de esta manera que la mujer contó lo que recordaba de sus últimas horas: había salido al patio porque escuchó un ruido extraño y fue sorprendida por una luz fuerte que la encegueció. Lo que pasó después no lo recuerda, ya que su último recuerdo fue cuando la encontraron en el Meridiano Quinto.

La familia señaló que la mujer tiene dificultades para moverse, que se cansa al caminar mil metros, por lo que se abrió una investigación para esclarecer como fueron las últimas horas de la mujer.

El testimonio de la mujer

“Ni yo sé cómo explicarlo. Mi marido se fue a otro campo, yo me levanté, tomé unos mates y me puse a jugar con el teléfono, pero el aparato empezó a hacer rayas, como interferencias, relató Irma Rick en una entrevista televisiva.

Y agregó: “De repente empecé a escuchar viento, como cuando empieza a zumbar una ventana. Salí afuera pensando que era mi marido, pero no me acuerdo nada más”.

“Abrí los ojos y vi luces blancas. Esa misma claridad no me dejaba abrir los ojos, hasta ahí recuerdo. Al otro día aparecí sentada en la calle, no recuerdo el tiempo que estuve sentada. Cuando me levanté, me toqué y tenía el teléfono prendido. Estuve dando vueltas hasta que empecé a reaccionar. Mire el teléfono y eran las 5.30 de la mañana”.

Por último, contó que tiene un corte en la cabeza: “Yo cuando salí lo único que escuché fue viento, un viento como que te chupaba y ahí perdí el conocimiento”, concluyó.