El juicio por el asesinato de Nélida Villar en Malargüe volvió a la sede de Tribunales en San Rafael y en el inicio de una nueva ronda de testimonios declararon los peritos que realizaron la evaluación psicológica de la pareja de imputados.

En el caso de Abel Vázquez Correa lo describieron como impulsivo, inmaduro y además que no tiene sentimiento de culpa.

En cuanto a Lucía Carrasco, la fiscalía dio a conocer la historia clínica y en su adolescencia recibió tratamiento psiquiátrico porque presentaba un trastorno de conducta.

Con respecto a la evaluación actual el resultado fue que “el estado emocional era normal”.

En lo que fue la séptima jornada del juicio por el homicidio ocurrido en mayo de 2013 en el departamento más austral de Mendoza, tuvieron un rol protagónico los expertos en salud mental.

El profesional que evaluó a Vázquez aseguró que el acusado “presenta cierta superficialidad ante el compromiso afectivo. No tiene el sentido de culpa desarrollado, dijo tener varias amantes y no sentirse avergonzado o responsable de la situación de engaño”. Además describió al acusado como “impulsivo e inmaduro”.

En el caso de Carrasco, la fiscalía presentó una copia de la historia clínica ante los jueces Néstor Ariel Murcia, Jorge Yapur y Sergio González.

En los documentos se señala que de acuerdo a la madre, la ahora imputada, presentaba reacciones extrañas, incongruentes, con un trastorno de conducta que desembocó en una consulta psiquiátrica en la que le colocaron diazepam (un medicamento tranquilizante). Esa situación se presentó cuando Carrasco tenía 15 años.

En tanto, de la reciente evaluación psicológica de la acusada, surgió que el “su estado emocional era completamente normal. No había en ellas signos de que pudiera haberse desbordado anímicamente. No presentaba una reacción desmedida respecto a los hechos sobre los que dijo haberse enterado un día después (en referencia a la muerte de Villar)”.