La construcción en Malargüe no se detiene a pesar de la cuarentena. Funcionará 100% con energía renovable.


La construcción del centro invernal El Azufre que se levanta a unos 180 kilómetros de Malargüe y tan solo a 8 de la frontera con Chile, sigue adelante a toda máquina pese a las dificultades que ocasionó la aparición del coronavirus.

Proyectado como el centro de esquí más importante del hemisferio Sur, el complejo situado en el valle El Azufre es el sueño de tres socios, fanáticos de ese deporte.

Los mendocinos Alejandro Spinello, José Beccar Varela y Daniel Nofal, lideran el emprendimiento que por la cuarentena, debieron reprogramar los plazos iniciales para inaugurar por lo que la primera etapa está prevista para 2021.

El complejo plantea 40 pistas de esquí de distinta complejidad, tres mil camas para alojamiento, restaurantes y diversas propuestas –con nivel de cinco estrellas- para todas las estaciones del año.

Otro aspecto que tendrá El Azufre es que funcionará 100 por ciento con energías renovables.

“El campamento en el que estamos trabajando es a escala más pequeña de lo que será el centro de esquí final. Ya comprobamos que funciona con energía renovable. Ha estado en funcionamiento durante todo el invierno y no se ha cortado nunca. Todo es autosuficiente, desde la generación de energía hasta la provisión de comida”, explicó Spinello.

Así será el complejo invernal El Azufre en Malargüe.

El uso de energía renovable hace no sólo que el megaproyecto sea más eficiente y robusto (por no depender de suministro o acopio de combustibles), sino que también cuida el medioambiente porque no se utiliza sustancias tóxicas ni contaminantes. “Esto se tiene que tener en cuenta al momento de planificar algo a futuro porque el planeta ya no da más”, acotó.

Inesperada y a la vez felizmente, este año en Mendoza nevó como hacía mucho tiempo no sucedía y eso también ha sido una buena noticia para el futuro complejo turístico.

“Fue un año particular porque nevó muchísimo en junio: hemos tenido durante 60 días cuatro metros de nieve en la base, cuando años anteriores era la mitad. Eso también nos ha servido para prever mejoras que han sido superiores, incluso, a las que habíamos desarrollado inicialmente“, aclaró.

“En este tiempo de pandemia hicimos un pulido fino en todo: mayor confort para los huéspedes mientras caminan por el centro de esquí, optimización del uso del combustible. Aprovechamos a full para mejorar aún más todos los aspectos logísticos y energéticos”, remarcó el mendocino.

*Este texto fue publicado originalmente por Los Andes. Se reproduce aquí con la autorización correspondiente.




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