Mauricio Reyna Mulena fue condenado a prisión perpetua. Está alojado en el penal de San Rafael.


A partir del 7 de mayo de 2006, a Mauricio Reyna Mulena lo conocerían como el “Caníbal de Alvear” por apuñalar 29 veces a Luciano Redemí y acto seguido cortarle un trozo de carne de la espalda donde tenía un tatuaje y comérselo.

A 14 años de aquel brutal crimen y 10 de la condena, el “Caníbal” de General Alvear ha conseguido algunos beneficios dentro de la cárcel de San Rafael.

Luego del homicidio, Reyna escapó del departamento y estuvo prófugo de la justicia hasta enero de 2009 cuando lograron apresarlo en el barrio de San Telmo en Buenos Aires.

La detención de el Caníbal de Alvear

En marzo de 2010, un año y dos meses después de ser capturado, Mauricio Reyna Mulena fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado con alevosía. La sentencia también incluyó que lo declararan reincidente ya que tenía condenas previas por otros delitos.

Desde la fecha de detención hasta la actualidad, el “Caníbal de Alvear” lleva 11 años y cuatro meses en la cárcel de San Rafael.

Está recluido en el pabellón 11 y por su comportamiento se encuentra en lo que llaman en el Servicio Penitenciario, la fase 3 de la rehabilitación.

Es la etapa previa, para cualquier recluso, a alcanzar el período de prueba o salidas transitorias y posteriormente la libertad condicional. Beneficios, estos últimos, que no podrá obtener Reyna hasta cumplir con un mínimo de 35 años de prisión. Pero igualmente sería difícil que ese momento llegue al ser declarado reincidente.

Entre lo que sí pudo lograr dentro del penal, Reyna Mulena concurre a talleres, hace trabajos fuera del pabellón y también asiste a la escuela. Todas las actividades son evaluadas trimestralmente.

Un alma más para mi

La detención de el Caníbal de Alvear

Aquel 7 de mayo de 2006, ante la mirada de Sergio Baigorria y un joven de 17 años, el “Caníbal” pronunció dos frases que lo seguirán por el resto de la vida.

“Está salado che” fueron las primeas palabras que salieron de su boca y un segundo después la remató: “Un alma más para mí y no crean que es la primera alma que me como, sólo que de las otras nadie se ha enterado”.

Las otras condenas

Para Néstor Murcia, el juez de Instrucción que investigó la muerte de Redemí, tanto el “Caníbal” como Baigorria y el menor eran responsables. En la elevación a juicio calificó la causa como homicidio agravado en concurso premeditado de dos o más personas y con alevosía.

Sin embargo la Cámara de Apelaciones accedió al pedido de la defensa de Baigorria y el menor y modificó la imputación inicial.

El 27 de agosto de 2008, mientras el “Caníbal de Alvear” todavía continuaba prófugo, la Segunda Cámara del Crimen en San Rafael condenó a Sergio Baigorria a cuatro años de prisión por encubrimiento agravado, lo mismo que al joven de 17 años.

Héctor Sepúlveda fue otro de los condenados por el mismo delito, en su caso, no presenció el homicidio pero ayudó a Baigorria a mover y ocultar el cuerpo el día después del homicidio.




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